Cobran revancha rehenes estadounidenses a las FARC

Rubén Barrera

Aún antes de su liberación este día en Colombia, los tres contratistas estadounidenses secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se habían anotado en una corte de Washington una revancha contra sus captores.

En enero pasado un juez federal sentencio aquí a 60 años de prisión al comandante de las FARC Simón Trinidad por su participación en el secuestro de Keith Stansell, Thomas Howes y Marc Gonsalves,lo que fue considerado por autoridades estadounidenses como un acto terrorista.

“Este es un acto de terrorismo que ninguna nación civilizada puede tolerar”, dijo entonces el magistrado Royce Lambert, al comunicarle el castigo al guerrillero de 57 años, cuyo nombre verdadero es Juvenal Ovidio Palmera Pineda.

Los tres hombres, empleados de una empresa filial de la contratista Nortrop Gruman, fueron capturados por las FARC en el 2003, después que el avión en que realizaban labores de reconocimiento se desplomó en el Departamento colombiano de Caquetá.

Salvo el piloto de la nave que era colombiano, el resto de los ocupantes eran estadounidenses, todos empleados de la empresa Microwave Systems, una subsidiaria de la Northrop, uno de los principales contratistas del Departamento de Defensa estadounidense.

Poco después del incidente, la empresa, que tenia su sede en California, fue disuelta. Tanto el piloto, el sargento del ejercito de Colombia Luis Alcides Cruz, como el estadunidense Thomas Janis, fueron ejecutados por las FARC en el lugar del desplome.

De acuerdo con la evidencia presentada durante los dos juicios, la aeronave se desplomó debido a una falla mecánica y no por causa de los disparos realizados por los insurgentes que patrullaban esa zona.

Aunque las FARC acusaron a los estadounidenses de ser componentes de un operativo militar, el gobierno colombiano mantuvo en todo momento que estos realizaban labores civiles.

Empero durante el juicio, ex-funcionarios de Microwave reconocieron que los blancos sobre los cuales se realizaban los vuelos de reconocimiento eran determinados por el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desde su sede en Florida.

Incluso, el coronel del ejercito colombiano Gustavo Avendaño Miranda, quien compareció en el juicio, reconoció que la información sobre la presencia de laboratorios y posiciones de las FARC, la obtenían de fotografías aéreas suministradas por satélites estadounidenses.

Trinidad fue extraditado a Estados Unidos por el gobierno de Colombia en diciembre del 2004, después de haber sido detenido por agentes del FBI en Ecuador durante un viaje clandestino a ese país.

El maestro en economía enfrenta también acusaciones de narcotráfico. Los cargos de narcotráfico acusan a Trinidad y otros altos mienbros de la FARC, incluyendo el número dos, Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, de ser parte activa de las operaciones de compra, transporte y venta de cocaína.

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