Activistas comunitarios y la política

El trece de enero y de febrero de dos mil uno dos terremotos sacudieron el territorio centroamericano, ocasionando el mayor efecto de destrucción en El Salvador. Miles de familias perdieron sus vidas y sus hogares durante esos dos trágicos fenómenos naturales.

A raíz de esa emergencia nacional varios voluntarios de la comunidad fuimos convocados a la casa del altruista Francisco Castro en la ciudad de Fairfax, Virginia, para organizar un plan de ayuda entre las diferentes organizaciones que liderábamos.

Como resultado de esa histórica reunión de la diáspora en el área metropolitana de Washington DC, resultó la fundación de las Comunidades Unidas Salvadoreñas (CUS).

El trabajo organizado de los voluntarios, concluyó con la recaudación de casi medio millón de dólares, con los cuales se construyeron casas para centenares de familias de pocos recursos económicos en las partes más remotas del país, quienes no recibieron ningún tipo de ayuda del gobierno liderado por el partido ARENA o por las alcaldías gobernadas por el FMLN, PDC, PCN o por organismos internacionales.

Por primera vez grupos comunitarios con diferentes tendencias políticas habíamos trabajado juntos para asistir a nuestros compatriotas.

Mientras se cargaban los camiones con materiales de construcción para enviarlos a El Salvador, la mano izquierda junto con su convicción ideológica estrechó armoniosamente la mano derecha de su opositor ideológico, mezclando entre sí el sudor de ambos para identificarlos por lo que verdaderamente son: Hermanos.

A partir de esa actividad el liderazgo voluntario generó la atención de los representantes políticos del país; en los próximos meses recibiríamos visitas de miembros del gabinete de gobierno, de diputados de todas las fracciones políticas, de organizaciones internacionales en Estados Unidos y de ONG’s salvadoreñas.

El propósito de estas visitas era abrir puertas de colaboración, con lo que se dio origen al fenómeno que luego seria identificado como “Las Remesas Productivas” y que se multiplicaría por toda la nación estadounidense y Europa, adonde reside casi la totalidad de la diáspora.

El liderazgo en Washington DC ha sido el mejor organizado en toda la nación estadounidense y el de mayor impacto político, debido a ser los pioneros en la participación política en elecciones políticas, ya que algunos de esos voluntarios ahora ocupan posiciones en gobiernos locales y estatales como los son Walter Tejada, Víctor Ramírez y Ana Sol Gutiérrez, entre otros.

Durante los años que han transcurrido desde esa histórica reunión en Fairfax, los voluntarios comunitarios nos hemos mantenido activos colaborando en diferentes proyectos, pero a la vez nos hemos educado en política, la cual esta siempre ligada a las acciones que realizamos por el bienestar de nuestro país.

Hemos conocido de cerca la hipocresía que rebalsa en cinismo de funcionarios de gobierno de ARENA, así como del FMLN quienes viciosamente han polarizado nuestra sociedad para conquistar sus ambiciones de poder.

Algunos amigos que en un momento fueron fieles patrocinadores del partido ARENA, ahora se han convertido en miembros del movimiento “Amigos de Mauricio”, en apoyo al candidato presidencial por el FMLN, debido a la manera como el gobierno ha menospreciado sus capacidades de liderazgo para contribuir al bienestar de la República.

Otros que simpatizaban con el FMLN han dejado de hacerlo debido a la manera antidemocrática e intolerante con la que la máxima dirección del partido promueve entre la militancia su línea de políticas públicas, basando su estrategia revanchista en crear desordenes públicos y demostrar odio e insulto hacia sus opositores.

Muchos más formamos parte del grupo sin afiliación o simpatía hacia ningún partido político. Somos quienes creemos en el centro político y el desarrollo de nuestro propio proyecto.

El pueblo salvadoreño así como los pueblos de Venezuela, Colombia, Bolivia, E

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