Presidente de España recibe a Mauricio Funes

Se bajó del avión como un forastero más que llega al viejo continente en busca de futuro, pero en el Palacio de Congresos lo esperaba con una gran sonrisa y con los brazos abiertos nada menos y nada más que el presidente del Reino de España, José Luis Rodríguez Zapatero.

Este hombre cuando no está encaramado en la caravana de “Nace la Esperanza, Viene el Cambio”, sale fuera de su país a pegarse hasta con las piedras con tal de conseguir nuevos apoyos para su candidatura de parte de la comunidad internacional.

Es como si al candidato las dimensiones terrenales de nuestra abnegada nacioncita se le quedaran demasiado pequeñas para el tamaño de su mensaje: “voy a gobernar para la mayoría, no para una minoría selecta como ha sido el caso hasta ahora”.

Al candidato lo acompañaba, su mentor político y amigo del alma de toda la vida, Hato Hasbún.

Se registraron como dos turistas de veraneo de alto poder adquisitivo en un lujoso hotel céntrico de la capital del ex imperio de Carlos I. Ahí presentaron sus respectivos pasaportes, en ambos ponía “América Central, República de El Salvador”.

Más abajo, el mapa del istmo y el escudo nacional. Esta información después sería desmentida por el personal administrativo del señalado hotel.

“Poca gente se registra en este tipo de hoteles con estos pasaportes”, dijo el conserje cuando intenté ponerme en contacto con ellos en el hotel.

“Estos señores son especiales. Uno es el candidato a la Presidencia de la República y el otro es su mentor” le anuncié al conserje. No hubo suerte, el hotel no tenía registro alguno de ningún Hato o Mauricio Funes, con lo que se confirmaba mi sospecha que la información que había recibido días antes no era totalmente de fiar.

Al final me puse en contacto con Funes por otra vía alternativa y ésta si que dio resultado.

Llegaron a España solos, con sendas invitaciones para el XXXVII Congreso del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), partido que defiende a capa y espada el libre mercado, la fortaleza de las empresas, la propiedad privada, etc. y por, supuesto, la intervención del Estado para promover igualdad entre los ciudadanos.

Funes necesita proyectarse como un líder de un partido social demócrata, al estilo PSOE. De ahí la imperativa de acudir a la invitación, cursada al candidato desde las instalaciones del PSOE en la famosa “calle Ferraz” de la capital española.

En Madrid los esperaba Jorge Palencia, el hombre que lleva los asuntos gordos de la agenda del candidato cada vez que éste se desplaza a España.

En el Congreso estaban todos los peces gordos y no gordos del PSOE, desde su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero hasta el regidor D. Luis Fidel del Río de Villatoquite, un pueblo perdido, casi abandonado, de 60 habitantes en el centro de la meseta castellana.

Sin menospreciar a los demás, Funes se entrevistó y saludó a los peces gordos. Es a lo que venía y lo que le interesaba en el fondo, que gente de peso en el Gobierno Español le dé su apoyo en la carrera hacia la presidencia.

Según Palencia, el presidente Zapatero le habría expresado personalmente su entusiasmo a Funes por liderar las encuestas frente a un rival de derecha, ARENA, y que el gobierno de España reforzaría aun más los lazos y programas de cooperación en un histórico y eventual gane de la izquierda en El Salvador.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, también se habría expresado en los mismos términos: un trato especial para un gobierno salvadoreño de “la misma familia”.

Funes, Hasbún y Palencia se sintieron totalmente arroyados en el Congreso del PSOE que duró 3 días y con las etiquetas de invitados colgando del cuello, aplaudieron incesantemente como un miembro más del PSOE.

Por lo menos en afinidad ideológica, cuando el presidente Zapatero pronunciaba ante los adeptos que el Partido Socialista Obrero Español piensa “más que en los socialistas, en los ciudadanos” y “más que lo que hemos hecho hasta ahora, en el futur

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