Urge la ONU al G-8 a impulsar una “revolución verde”

Roma.- El Grupo de los Ocho (G-8) debe impulsar una “revolución verde” a través de un aumento de los recursos para el desarrollo agrícola con el fin de enfrentar la crisis alimentaria mundial, coincidieron el martes en señalar la FAO, el PAM y el FIDA.

“La cumbre del G-8 en Japón puede servir para dar un empujón decisivo a la lucha contra el hambre y la pobreza al invertir la tendencia y dirigir un porcentaje mucho mayor de la Ayuda al Desarrollo al sector rural y agrícola”, dijeron las agencias de la ONU con sede en Roma.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa Alimentario Mundial (PAM) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) mencionaron el fuerte descenso de las inversiones agrícolas en tres décadas como una de las principales causas de la crisis alimentaria.

En un comunicado conjunto precisaron que en ese periodo esas inversiones pasaron del 17 al tres por ciento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

El director general de la FAO, Jacques Diouf, el presidente del FIDA, Lennart BÃ¥ge, y la directora ejecutiva del PMA, Josette Sheeran, señalaron en el texto que firmaron que el impulso del G-8 “conseguiría acelerar la estrategia contra el hambre”.

Indicaron que esa estrategia está “contenida en la Declaración adoptada por la Cumbre sobre la Seguridad Alimentaria de junio de 2008”. El objetivo de la estrategia era “recuperar la arquitectura sostenible como un factor clave en el desarrollo y aprovechar la enorme energía latente de los pequeños campesinos y de los pobres del mundo”.

El sistema de Naciones Unidas realiza “un esfuerzo conjunto” para ayudar a proteger a las poblaciones vulnerables del peligro inmediato de una crisis alimentaria, cubrir las necesidades más urgentes de las víctimas del hambre a nivel mundial y trabajar para alcanzar soluciones a largo plazo”, añadió.

El Grupo de Trabajo para la Seguridad Alimentaria establecido por el secretario general de la ONU, Ban-Ki-moon, está terminando un Marco Integral de Acción en el que se detalla la forma de alimentar ahora y en los años venideros a la población mundial, agregó el comunicado.

Se trata –dijo- de una labor titánica, “ya que significa nada menos que permitir a los países pobres del mundo que de nuevo sean capaces de alimentarse a sí mismos, capacidad que perdieron tras décadas de importaciones alimentarias baratas y tras haberse triplicado los desastres naturales”.

Es una labor comparable a lanzar una nueva “segunda revolución verde”, (G2R, por sus siglas en inglés), con el objetivo de doblar la producción mundial de alimentos a mediados de este siglo y poder alimentar a una población que se espera alcance los nueve mil millones de personas.

“Los problemas sociales, económicos y medio ambientales exigen que la revolución agrícola que estamos iniciando no sólo logre producir mucho más, si no que se haga de forma sostenible para el medio ambiente”, aseguró.

Sin embargo, las agencias de la ONU subrayaron la existencia de un efecto positivo del alza de los precios alimentarios: durante los próximos 10 años, como mínimo, los elevados precios harán que la agricultura sea atractiva para los inversores privados. Pero –dijeron- el papel del sector público seguirá siendo crucial.

De hecho, para paliar la actual crisis alimentaria y promover un renacimiento de la agricultura, el G-8 tiene que tomar un liderazgo firme para ayudar a promover la nueva revolución verde.

“Al hacerlo, la comunidad internacional no solamente dará un paso de gigante para garantizar alimentos para todos hoy y mañana, si no que también ayudará a relegar al pasado el hambre y la pobreza”, concluyó el comunicado.

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