Viaja israelí a EU en avión fabricado con corcho

Jerusalén.- Un israelí de 62 años inicia este lunes un vuelo hacia Estados Unidos, sólo que en lugar de hacerlo en un Jumbo, lo hará en un pequeño avión que él mismo ha fabricado a base de corcho.

Yair Gil, de la localidad de Kadima, es el atrevido aviador que volará más de 10 mil kilómetros en un pequeño aparato de cinco metros, con el único propósito de participar en una exposición en Wisconsin (Estados Unidos) de fabricantes particulares de aviones.

Piloto de aviones ligeros desde la década de 1970, Gil sintió hace varios años que debía buscar un nuevo reto para satisfacer su ambición aeronáutica, por lo que decidió construir un aparato más avanzado de pequeñas dimensiones.

“He invertido cinco mil horas de trabajo en el avión”, dijo el aventurero al diario Yediot Aharonot.

La construcción la realizó en el garaje de su casa, pues de acuerdo a las regulaciones de la exhibición de Wisconsin “para ser considerado constructor de aviones no te pueden ayudar más que en las cosas grandes”.

El motor diesel, de 200 caballos de potencia, lo compró en Estados Unidos y para reducir al máximo el peso del aparato utilizó corcho revestido de fiberglass tanto en el fuselaje como en las alas, que tienen nueve metros de longitud de un extremo a otro.

El proyecto lo terminó el año pasado y desde entonces ha estado haciendo pruebas en Israel para adaptar el avión a un vuelo de larga duración, como por ejemplo hacer espacio a un mayor tanque de combustible, un equipo anti-incendio y equipo GPS para navegación.

Para ello retiró dos de los cuatro asientos del avión, lo que le permite llevar ahora una carga de 320 litros de combustible y volar hasta dos mil kilómetros sin repostar.

Aun así tiene previsto hacer paradas en Grecia, Francia, Reino Unido, Islandia, Groenlandia y Canadá, antes de aterrizar con su biplaza en Wisconsin dentro de tres semanas.

Estas etapas le han requerido permisos especiales de las autoridades de vuelo de cada país, que naturalmente no conocían su modelo de avión y no tenían un detalle técnico como para dar autorización automática.

Gil es consciente de los riesgos que asume pero les resta importancia porque “si el motor se apaga, simplemente se busca un lugar donde aterrizar”.

Como medidas de seguridad sólo lleva un repuesto del sistema GPS que le servirá en la navegación, un balsa infLable para cruzar el Océano Atlántico, un tanque de oxígeno y un traje térmico especial por si cayera al agua.

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