Montan la obra “Las reglas del buen vivir en la sociedad moderna”.

México, 9 Jul (Notimex).- La obra “Las reglas del buen vivir en
la sociedad moderna”, la cual refleja lo que se encuentra detrás de
los modales y convencionalismos socialmente aceptados: negociaciones,
acuerdos e intereses, es montada en el Teatro Orientación de jueves a
domingo.

Dos mujeres vestidas elegantemente de negro entran a escena: una
pone el letrero de la conferencia que van a impartir; mientras que la
doctora Teresa Lafontaine toma su lugar en la mesa y saluda al
público.

La ponente explica la importancia de la fortuna, la posición
social, el árbol genealógico y la herencia para comprometerse a
ciertos rituales sociales, como son el apadrinar a un recién nacido o
pedir la mano de una joven y que por tal razón es mejor “que el
hombre mediocre se abstenga de ser padrino, novio y padre”.

En escena se revela que toda gran actividad del hombre tiene un
código de conducta específico y que existen ciertos formalismos
inviolables que denotan la importancia de la celebración.

Los más mínimos detalles en el arreglo personal, vestido,
regalos y colores que se utilizan, son detallados para hacer entender
que para toda celebración existe una forma de actuar y reaccionar.

Durante la plática se explican las obligaciones sociales de
hombres y mujeres, el peso que tienen las costumbres para poner el
nombre a un niño o para escoger vestido cuando una viuda se casa por
segunda vez.

Para la clase acomodada francesa de la época, los valores
predominantes fueron la diplomacia, la prudencia, el recato y el
tacto, lo cual fue básico para un buen vivir, ya que cada reunión
social está milimétricamente controlada: los gestos, los aplausos,
los bailes y las palabras.

Pilar Boliver, Bárbara Eibenschutz y Ana María González alternan
funciones para impartir esta conferencia que muestra las estrictas
normas para bautizar un hijo, escoger padrinos, pedir la mano de la
novia, la boda y el funeral de una persona.

Las actrices pocas veces se mueven de su lugar, por tal razón
utilizan su voz serena, gestos y los movimientos delicados de sus
manos para transmitir la rigidez, recelo y pudor de los modales que
poco a poco se han ido perdiendo.

Germán Castillo, quien hace unos años montó la obra “Estaba yo
en casa y esperaba que lloviera”, también de Lagarce, es el encargado
de la dirección, espacio e iluminación de esta puesta que utiliza
mínimos recursos escénicos, como un reloj plateado al fondo y una
mesa con un mantel color vino, que tiene encima dos copas y una jarra
con agua.

El director de obras como “La prostituta de Ohio” y “Don
Quijote” se adentra en un texto sarcástico sobre las formas de
comportamiento que muestran la paulatina pérdida de la espontaneidad
y casualidad de los hombres al interactuar con otros.

Las reglas del buen vivir en la sociedad moderna se presentan de
jueves a domingo en el Teatro Orientación, del Centro Cultural del
Bosque.

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