La reconversión eólica del magnate petrolero texano T. Boone Pickens

WASHINGTON (AFP) – El magnate petrolero estadounidense T. Boone Pickens, ex propietario de la compañía Mesa Petroleum, lanzó esta semana una gran campaña a favor de la energía eólica.

Pickens, oriundo de Texas (sur) y de 80 años de edad, presentó esta semana su plan en la prensa estadounidense, por medio de páginas enteras de publicidad que anunciaban el “plan Pickens”.

El plan tiene como ambición reducir la dependencia norteamericana del petróleo y aumentar la producción de energía eólica para así cubrir el 20% de las necesidades de electricidad del país.

En internet y en los medios tradicionales, el ex ‘raider’ también defiende el uso del gas natural como combustible para automóviles, lo que permitiría a Estados Unidos reducir un tercio sus importaciones de petróleo y ahorrar más de 230.000 millones de dólares por año.

“Hago un llamado al próximo presidente y al Congreso a tomar decisiones inmediatas en los primeros cien días del nuevo gobierno para que este plan se haga realidad”, expresó Pickens en los sitios de socialización online Facebook y MySpace.

“Pedimos al público estadounidense que apoye este plan y que nos ayude a reducir nuestra peligrosa dependencia del petróleo extranjero. Esto debe ser la prioridad número uno del país, desde ese día”.

Pickens, que dirige actualmente su propio fondo de inversión BP Capital Management, continúa regularmente exponiendo sus ideas sobre la evolución del mercado del petróleo en las cadenas de información financieras.

Pero su nueva retórica no es más que de viento: el multimillonario invirtió su propio dinero en un proyecto de granja eólica en Texas, que fue presentada como la más importante del mundo, con una potencia proyectada de 4.000 megavatios.

En apoyo a su iniciativa, Pickens citó un informe del departamento de Energía estadounidense que estima que el 20% de la electricidad del país podría ser producida en su “corredor de viento”, una amplia extensión que va desde el oeste de Texas hasta la frontera con Canadá.

La conversión eólica de Pickens –firme seguidor del presidente estadounidense George W. Bush– provocó las felicitaciones de los movimientos ecologistas.

“No hay duda de que es capaz de atraer a un público que un partidario de energías verdes no podría congregar jamás”, reconoció Carl Pope, director ejecutivo de la gran asociación ecologista Sierra Club.

El director ejecutivo de la Asociación de la energía eólica de Estados Unidos, Randall Swisher, estimó por su parte que la campaña de Pickens mostraba que la electricidad producida por el viento se había vuelto “una opción clave” para el país.

“Para que esto pueda comenzar, sin embargo, es necesario que el gobierno estadounidense juegue su papel (…) Una prioridad inmediata y crítica es prolongar los beneficios fiscales de la producción de electricidad eólica para que la industria pueda avanzar con las inversiones previstas y mantener a sus empleados con trabajo”, destacó Swisher.

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