Los cubanos se quedaron esperando más cambios de Raúl Castro

LA HABANA (AFP) – El ajuste económico anunciado por Raúl Castro fue recibido por algunos cubanos como Miguel, un taxista de 57 años, como un “balde de agua”, pero al igual que otros espera aún que, junto al apretón, “suelte” alguno de los cambios de que se rumora para mejorar su vida cotidiana.

Mientras conduce el ‘almendrón’ -clásico automóvil estadounidense de los años 50- con que sostiene a su familia, el taxista piensa en voz alta: “Esperaba algo nuevo, algún salto, lo que veo es que la cosa se pondrá bien dura”, expresó.

Ramiro, un joven albañil que ahora conduce un bicitaxi porque le es “más rentable”, también vio frustradas sus expectativas cuando Raúl pidió a los cubanos el viernes, en un discurso ante el Parlamento, austeridad, rigor y trabajar más.

“Esperaba que tirara algo nuevo. Pero nada”, dijo a la AFP. Sin embargo, reconoció que “el verbo del General se ajusta a la realidad”.

Muchos pensaban en medidas como las que Raúl aprobó los últimos meses, cuando autorizó a los cubanos a hospedarse en hoteles, contratar celulares, y liberó la compra de equipos electrodomésticos como DVD y computadoras.

Además de la solución al problema del transporte, alimentación y vivienda, y la eliminación de la doble moneda -pesos devaluados y moneda dura-, la población quiere más espacio para los negocios privados, el levantamiento de las restricciones sobre los viajes al exterior, y el libre comercio de autos y casas, posibilidades que circularon en los últimos meses pero sólo en rumores.

Desde que hace dos años tomó el mando ante la enfermedad de su hermano Fidel -primero de forma interina y en febrero formalmente como presidente-, Raúl emprendió reformas en la agricultura para aumentar la producción de alimentos y mejoras en el transporte.

Aunque dejó claro que la situación económica impide ir más rápido en medidas como un aumento salarial -uno de los principales reclamos de los cubanos-, el gobernante destacó que se pagará por rendimiento y estudia autorizar el pluriempleo.

“Para mí lo interesante es que permitirán el pluriempleo, es creo la única posibilidad que le va quedando al cubano para vivir un poquito mejor”, dijo un joven que prefirió no identificarse.

Pero Ramiro consideró que la “clave del problema no radica en tener más de un trabajo”, sino “en que el gobierno pague al trabajador como Dios manda”.

Ante la falta de fuerza laboral y el envejecimiento de la población, Raúl Castro anunció un proyecto para aumentar en cinco años la edad de jubilación -60 a 65 los hombres y 55 a 60 las mujeres-, que, será sometido a consulta popular a fin de que entre en vigor en 2009.

“Creó que con eso se le cayó el caché (perdió prestigio) a Raúl, porque sales casi del trabajo para el hueco (tumba)”, comentó Luisa Fernández, de 54 años y quien trabaja en una cafetería.

Pero Raúl Castro explicó que en muchos países del mundo se trabaja hasta esas edades y que además se calcularían las pensiones en “correspondencia con el aporte, el salario y la permanencia laboral”.

Para enfrentar la falta de maestros y el deterioro en la educación, llamó a los docentes jubilados a las aulas, con derecho a cobrar su pensión y el salario. “Con eso sí estoy muy de acuerdo”, dijo Jorge, un ex profesor de 63 años que pensará en sumarse al proyecto.

A Clarisa, una joven de 36 años que no trabaja y estudia desde su casa Derecho, le quedó “sonando mal lo de que piensa poner impuestos y quitar subsidios”. “Creo que voy a tener que ponerme a pinchar (trabajar)”, manifestó.

Otros aún le dan a Raúl un voto de confianza y esperan a que las cosas se resuelvan “poco a poco”. “Ahora habrá que esperar al discurso del 26 de julio (fiesta revolucionaria) para ver”, dijo Miguel, a bordo de su viejo automóvil.

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