Siguen vigentes los originales de las coreografías de Marius Petipa .

México, 13 Jul (Notimex).- Las coreografías creadas por el
bailarín y coreógrafo francés Marius Petipa continúan siendo montadas
por las más importantes compañías de ballet del mundo, tal es el caso
del Ballet Nacional de Cuba, que bajo la dirección de la “prima
ballerina” Alicia Alonso se representan en versión original.

En su reciente gira por España, el Ballet Nacional de Cuba
representó “El Lago de los cisnes” y “Don Quijote”, respetando
estrictamente las versiones originales creadas por este visionario,
quien será recordado este lunes, al cumplirse 98 años de su muerte.

Nacido el 11 de marzo de 1818 en Marsella, Francia, Marius
Petipa fue hijo del reconocido bailarín y coreógrafo Jean Petipa y
hermano de Lucien, quien también destacó en ese arte.

Según sus biógrafos, al inicio de su carrera fue primer bailarín
en París y Burdeos; realizó giras por Estados Unidos con su padre;
bailó e ideó coreografías en Madrid, España, donde aprendió danza
española y actuó frecuentemente con la bailarina austriaca Fanny
Elssler.

Una inventiva inagotable, un olfato aguzado y un diplomático
oportunismo fueron los aspectos de su personalidad que le aseguraron
una larga y afortunada carrera al servicio de los Teatros Imperiales
Rusos.

Los cerca de 50 ballets originales que legó al Teatro Mariynski
de San Petersburgo y al Bolshoi de Moscú son testimonio de la
creatividad del artista, quien destacó por tener una pródiga
imaginación dancística, que puso a disposición de los dictados del
gusto de la época, el público y sus superiores jerárquicos.

Sus creaciones derivan de diversidad de fuentes, desde los
cuentos de hadas, hasta leyendas de la antigüedad griega o romana,
episodios históricos o fantasías de diferente tipo y danzas
nacionales de distintos países.

En la variedad temática de Petipa persisten ciertos rasgos
constantes, como el carácter multitudinario de sus obras y la profusa
utilización de “divertissements”, variaciones dancísticas que se
intercalan en la trama sin tener una vinculación precisa con ella.

Mención aparte merece su gusto por los ingredientes exóticos,
por los temas de procedencias remotas en el tiempo o en el espacio y
hacia los que los espectadores petersburgueses de su época se sentían
especialmente inclinados.

Acción, colorido, primeras figuras muy brillantes y numerosos
bailarines en el escenario parecen haber sido los imperativos a los
que el coreógrafo marsellés supo responder con habilidad.
Sigue.

Siguen vigentes/dos/habilidad.

Así, su obra “La bayadera” (1877) fue inspirada en el viaje que
alrededor del mundo el príncipe de Gales y su estancia en la India,
mientras que “Roxane” (1878) gira en torno a un conflicto étnico en
los territorios eslavos del sur.

“La hija de las nieves” (1879) es una expedición al Polo Norte y
“Zoraya” (1881) transcurre en la España medieval y responde a la
fascinación de sus contemporáneos por lo ibérico.

Hasta 1862, Petipa había sido primer bailarín y asistente de
otros coreógrafos como sus compatriotas Arthur Saint-Léon y Jules
Perrot, también había creado algunas obras propias, pero ese año fue
de gran significado para el artista pues en apenas seis semanas
completó la elaboración de “La hija del faraón”.

Dicha pieza, inspirada en un libro de Théophile Gautier, fue una
superproducción en la que aplicó conceptos actuales, por lo que no
solamente fue muy exitosa sino que estableció también los elementos
de espectacularidad y exotismo sui generis a los que Petipá
recurriría luego con mucha frecuencia.

Gracias al éxito de la obra, el director general de los Teatros
Imperiales sugirió a Marius, quien comenzaba a imponerse sobre su
ahora rival Saint-Léon, que creara un ballet en la misma línea y le
nombró Primer Maestro de Ballet del Teatro Imperial.

Así, debido a su disciplina y su imaginación fue el creador más
importante de la escuela rusa de ballet. Subordinó la música, el
decorado y el argumento a la coreografía,

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