Entra en funcionamiento primer cementerio de dióxido de carbono

Berlín.- El primer sistema de almacenamiento de emisiones contaminantes como el dióxido de carbono comenzó a funcionar en la localidad de Ketzin, situada junto a Potsdam, cerca de Berlín, con lo que hizo realidad el sueño de varios científicos.

Los tanques de varios metros situados en Ketzin que almacenan CO2 inyectable, podrían ser precursores de futuros cementerios gigantes de emisiones contaminantes, a imagen de los cementerios nucleares, coincidieron en señalar científicos.

El filtrado y almacenamiento de dióxido de carbono procedente de los gases contaminantes industriales, trabajo que realizará el Centro Alemán de Investigación Geológica de Potsdam (GFZ) y socios privados, es considerado clave para la protección del medio ambiente.

En Ketzin se aprovecharon antiguos sistemas de almacenamiento de gas natural para bombear en ellos CO2 y convertirse así en el primer almacén de dióxido de carbono que entra en funcionamiento en Alemania.

El objetivo de este proyecto es analizar métodos de vigilancia y descubrir cuáles son los más apropiados para grandes instalaciones de este tipo o “cementerios de CO2”.

“Queremos entender cuantitativamente el proceso global de almacenamiento y los procesos que se producen”, explicó a la prensa el director del proyecto, Frank Schilling.

Comentó que hasta ahora existe poca experiencia sobre las cantidades de CO2 que podrían almacenarse de forma subterránea de forma duradera y segura en lugares sellados.

Con ese objetivo, ingenieros mineros perforaron tres canales de 800 metros de profundidad. A través de uno de ellos se bombea CO2 en una capa de piedra arenosa porosa, mientras los otros dos están diseñados exclusivamente para realizar mediciones.

Esta constelación de perforaciones es „única a nivel mundial”, explicó Schilling y agregó que “con ella podremos observar cómo se expande en el espacio y el tiempo una nube de dióxido de carbono”.

Una serie de sensores especiales ofrecerá a los investigadores datos sobre las oscilaciones en la temperatura subterránea.

Así de como de la resistencia eléctrica en las capas de piedras con CO2 se modifica, y sobre las reacciones químicas entre el CO2 y los minerales a diferentes profundidades.

Los científicos de Potsdam esperan conocer en dos años con la mayor exactitud qué métodos de medición son los más fiables para conocer el estado del almacenamiento de esta sustancia.

“Lo que necesitamos son métodos eficientes en los costos, que puedan reproducirse” en superficies mayores, aseguró Schilling.

“La tecnología está dando sus primeros pasos, pero ya arrancó: ahora sólo falta ver si demuestra ser rentable y fiable y si podría ofrecer una solución real a uno de los problemas más acuciantes de la actualidad: la protección del medio ambiente de las emisiones contaminantes.

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