.Entregan a policías capitalinos antología con obras de Antón Chéjov.

México, 14 Jul (Notimex).- A fin de acercar a los policías
capitalinos a la literatura y relajar su duro acontecer, la Academia
de Policía entregó este año a cada uno de ellos, una antología de
cuentos que incluye obras de Antón Chéjov, Miguel de Cervantes y Jack
London.

“Para leer en libertad” es el título de la segunda antología
nacida del curso “Letras en guardia”, que realiza la Academia de
Policía capitalina desde el año pasado y que dirige el poeta mexicano
Juan Hernández.

Antón Chéjov es considerado por los críticos modernos como uno
de los escritores rusos más leídos alrededor del mundo. Fue maestro
de relato, dramaturgo y narrador, quien con sus temas cotidianos
retrató el sentir de su país.

Nació en Ucrania, Rusia, el 29 de enero de 1860 y murió en
Alemania el 15 de julio de 1904.

De acuerdo con los estudiosos de su obra, a Chéjov se debe en
gran medida el relato moderno en el que el efecto depende más del
estado de ánimo y del simbolismo, que del argumento, y se le
considera como una de las figuras más destacadas de la literatura
rusa.

Sus narraciones, más que tener un clímax y una resolución, son
una disposición temática de impresiones e ideas.

Y es que a partir de temas de la vida cotidiana, Chéjov retrató
el sentir de la vida rusa anterior a la revolución de 1905: las vidas
inútiles, tediosas y solitarias de personas incapaces de comunicarse
entre ellas y sin posibilidad de cambiar una sociedad que sabían que
era inherentemente errónea.

Algunos de los mejores relatos de Chéjov se incluyen en el libro
publicado de manera póstuma “Los veraneantes y otros cuentos” (1910).

Hijo de un comerciante que había nacido siervo, Chéjov cursó
estudios de Medicina en la Universidad Estatal de Moscú y mientras
estaba allí, publicó relatos y escenas humorísticas en revistas.

De acuerdo con sus biógrafos, casi no ejerció la medicina debido
a su éxito como escritor y porque padecía tuberculosis, en aquel
tiempo una enfermedad incurable.

La primera colección de sus escritos humorísticos: “Relatos de
Motley” apareció en 1886, y su primera obra de teatro “Ivanov”, se
estrenó en Moscú al año siguiente.

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En 1890, Chéjov visitó la colonia penitenciaria de la isla de
Sajalín, en la costa de Siberia, para escapar de las inquietudes de
la vida del intelectual urbano, y posteriormente escribió “La isla de
Sajalín” (1891-1893), un relato de su visita.

La frágil salud de Chéjov le llevó a trasladarse en 1897 de su
pequeña propiedad cercana a Moscú a Crimea, de clima más cálido,
aunque también hizo frecuentes viajes a los balnearios de Europa
central.

Casi a finales de siglo conoció al actor y productor Konstantín
Stanislavski, director del Teatro de Arte, de Moscú, que en 1898
representó su obra “La gaviota” (1896).

Esta asociación de dramaturgo y director de teatro, que continuó
hasta la muerte de Chéjov, permitió la representación de varios de
sus dramas en un acto y de sus obras más significativas como “El tío
Vania” (1897), “Las tres hermanas” (1901) y “El jardín de los
cerezos” (1904). En 1901 se casó con la actriz Olga Knipper, que
había actuado en sus obras.

Dentro del teatro ruso, a Chéjov se le considera como un
representante fundamental del naturalismo moderno y es uno de los
autores más leídos alrededor del mundo.

Sus trabajos han sido traducidos a más de 50 idiomas y se
calcula que se han publicado aproximadamente mil millones de copias
de sus obras.

Sus piezas dramáticas, lo mismo que sus relatos, son estudios
del fracaso espiritual de unos personajes en una sociedad feudal que
se desintegraba.

Para presentar estos temas, Chéjov desarrolló una nueva técnica
dramática que él llamó de “acción indirecta”. Para ello diseccionaba
los detalles de la caracterización e interacción entre los
personajes, más que el argumento o la acción directa.

En una obra de teatro de Chéjov muchos aco

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