De priista bien pagado a empresario en ascenso .Por Diana Domínguez Galván

México, 15 Jul (Notimex).- Con el cambio de partido en la
Presidencia en el año 2000, la vida de Humberto Morales, colaborador
cercano de los Ruiz Massieu, dio un giro de 180 grados. Después de
haber diseñado los organigramas de institutos nacionales, hoy lleva
las riendas de un negocio donde factura un millón de pesos mensuales.

Humberto se desempeñó 21 años como servidor público “muy bien
pagado”, de repente en su cartera sólo había 500 mil pesos y una
familia que mantener. De buenas a primeras, el hoy empresario formó
parte de la ola de desempleados, ex servidores públicos priistas,
después del año 2000.

El 1 de julio del año 2005, el también médico de profesión
inició su propio negocio en la colonia Del Valle de esta ciudad con
el nombre de “Asado del Valle”, en un local de cinco por cinco metros
y ocho mesas para 30 comensales.

El crecimiento fue muy rápido gracias a la innovadora técnica de
las carnes y pizzas a la leña, y en la actualidad el negocio cuenta
con un local de 35 metros de frente y atiende a mil 200 comensales a
la semana en sus 60 mesas, para lo cual dispone de 36 empleados.

“El crecimiento fue poco a poco y el primer signo fue cuando
empezamos a dar servicio en el local de al lado, de tal forma que a
los dos meses de haber abierto me traspasaron el otro local; a los
nueve meses me traspasaron un tercer local en donde quebró una
taquería de El Tizoncito y al siguiente día llenamos tres locales.

“Tenía tanta gente que me empecé a meter a los lugares de al
lado y para octubre del año 2007 se dio la última expansión con la
que se lograron tener 35 metros de frente. Ya tengo, digamos siete
locales en uno”, explicó.

A tres años de distancia, Asado Del Valle tiene una sola
sucursal, aunque existe la intención de abrir un par de franquicias,
de ser posible, este mismo año, que según Humberto surgen a petición
de los comensales.

“Pensé en que la única forma en que podía yo asociarme con
desconocidos era a través del modelo de franquicias”.

El plan de crecimiento es tener unas 15 sucursales de Asado Del
Valle, de las cuales cinco o seis serían en la ciudad de México y el
resto en estados del país.

Aunque siempre tuvo la inquietud de tener algún día un
restaurante, porque “se me hacía muy fácil”, Humberto no concretó su
idea hasta que llegó el desempleo después de haber sido servidor
público e intentar, sin éxito, regresar a su carrera de médico.
Sigue.
De priista. dos. de médico
Primero intentó volver al servicio público, pero ya con una
administración de extracción panista no le fue tan fácil, “mis
contactos ya no estaban, todos estaban desempleados como yo” y el
haber sido hijo de un diputado priista, Héctor Morales, no le ayudó
en nada. No volvió a la administración pública.

Después de estudiar la carrera de Medicina en la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), al igual que su padre Humberto
Morales Corrales, el ahora empresario estudiaría en una la
Universidad de Oxford, en Inglaterra, una especialidad sobre
fertilidad.

Los planes quedaron inconclusos cuando recibió la noticia de que
su padre había muerto. De inmediato regresó a México.

Entonces recibió un ofrecimiento de José Francisco Ruiz Massieu,
asesinado en 1994, para incorporarse a la política y seguir los pasos
de su padre, quien fue diputado federal, representante del gobierno
de Sinaloa, delegado de la CNOP, jefe de planificación familiar en el
IMSS, entre otros cargos.

La muerte de don Humberto en 1982 coincidió con una de las
grandes crisis económicas del país y el médico ni siquiera pensó en
ejercer su carrera, pues el gremio de la medicina privada también
estaba en crisis, porque la gente no tenía dinero para consultas
particulares.

“Mi padre muere de 53 años y la única oportunidad que me dieron
entonces provino de José Francisco Ruiz Massieu; me metió en un
puesto en la dirección general de organización y modernización
administrativa, haciendo organigramas de los institutos nacionales”,
explicó.

Todo marchaba de maravilla para Humberto en el sector público,
por lo que la profesión de medicina quedó en el olvido. La política
fue algo que le empezó a apasionar hasta que llegó el cambio de
administración en el año 2000 y su permanencia fue sólo de un trienio
más.

“Siempre quise continuar en la administración pública, pero
cambiaron los partidos en el poder. Aun así trabajé los primeros tres
años del gobierno de Vicente Fox en la delegación Miguel Hidalgo con
un panista y sale él, salgo yo y empiezo a buscar opciones para
mantener a mi familia y busco lo que siempre pasó por mi mente que
fue el restaurante”.

Aunque no sabe definir su interés de dirigir un restaurante,
Humberto justifica su afición porque “me gusta comer y me gusta
atender a la clientela. Siempre me ha gustado ser buen anfitrión”.

Ahora, sin el poder que implica tener “buenos” contactos en la
política, Humberto Morales se define como un empresario feliz por ser
libre y encontrarse en el lugar donde siempre quiso estar, aunque
para lograrlo haya tenido que pasar por la decepción del desempleo.

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