La crianza bilingüe debe empezar temprano

SEATTLE, WA. (ConCiencia) – Tome a un grupo de bebés de nueve meses cuyos padres no hablan español y póngalos a interactuar con personas que sí lo hablan. Luego compare su nivel de lenguaje con otros bebés cuya lengua materna es el español. ¿La diferencia? Ninguna.

Eso fue lo que encontraron investigadores de la Universidad de Washington, quienes estudiaron la respuesta del cerebro en el proceso de adquisición de una segunda lengua.

“Encontramos que estadísticamente aprendieron las mismas palabras y el mismo sonido del idioma”, dijo la doctora Patricia Kuhl de la Universidad de Washington y líder del estudio. “Se necesita que las personas aprendan un segundo idioma cuando están pequeñas”, dijo Kuhl.

Según Kuhl, durante el aprendizaje de un segundo idioma el cerebro activa un “circuito” especial cuya capacidad de aprendizaje –aunque no se sabe por qué– disminuye con la edad. De ahí la importancia de que los niños adquieran una segunda lengua desde que son bebés y definitivamente antes de cumplir los siete años.

“Enseñar un segundo idioma en la escuela secundaria es ir en contra de la biología de los niños”, dijo Kuhl. Debido a la dificultad de aprenderlo en esa etapa, muchas veces los niños y adolescentes encuentran las clases tediosas y aburridas. “Desearía que cualquier dinero que se invierte en el aprendizaje de un segundo idioma, se hiciera más temprano y no después”.

En un segundo estudio, Kuhl y sus colegas descubrieron que los niños aprendieron el segundo idioma a través de la interacción social que mantuvieron con las personas que hablaban en ese idioma, y no a través de la exposición a programas de televisión.

Desmintiendo los Mitos

La crianza bilingüe no sólo ha despertado interés y al mismo tiempo polémica durante los últimos años, sino también una serie de especulaciones en torno a su efecto en los niños pequeños.

Se cree, por ejemplo, que procesar ambos idiomas al mismo tiempo podría llegar a confundir a los niños y, en consecuencia, afectar el desarrollo del lenguaje en los bebés.

“No puedo concebir que el cerebro no esté preparado para aprender dos idiomas” dijo Kuhl, enfatizando que en la mayoría de países –a excepción de los Estados Unidos– los niños aprenden por lo menos dos idiomas.

Por otro lado, Kuhl resaltó las ventajas de los niños que aprenden dos idiomas. “Cognitivamente, son más flexibles”, dijo. “No necesariamente más inteligentes, pero sí más flexibles”.

Acostumbrado a prenderse y apagarse constantemente de manera automática, el circuito cerebral que permite aprender un nuevo idioma también sería el responsable de brindar mayor facilidad para aprender más cosas nuevas en el futuro.

Hasta el momento también se desconoce si criar a un niño bilingüe atrasa el inicio del habla.

“Qué importa si demora un poco más”, dijo Kuhl. “A largo plazo, las ventajas de ser bilingüe son mayores que cualquier demora”, concluyó.

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