Uno de cada cuatro centroamericanos sufrirá problemas de salud mental

PANAMA (AFP) – Uno de cada cuatro adultos que viven en Centroamérica tendrá al menos una vez en su vida un problema relacionado con la salud mental, asegura un estudio de la OPS que será publicado en las próximas semanas, que sugiere tratar estos casos como cualquier otra enfermedad.

El especialista en salud mental de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para Centroamérica, Víctor Aparicio, explicó a la AFP que en estas cifras se encuentran “desde las personas con un pequeño problema depresivo hasta los que padecen algún tipo de psicosis”.

El documento de OPS, organismo que integra la Organización Mundial de la Salud (OMS), es pionero a nivel mundial ya que utiliza por primera vez para toda una región un nuevo instrumento de evaluación sobre enfermedades mentales.

El documento asegura que en Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala y República Dominicana sólo una pequeña minoría de quienes padecen un trastorno mental está en tratamiento o tiene acceso a un servicio especializado.

Según la OPS, la diferencia está entre los que tienen acceso y usan los servicios especializados y los que no.

Aparicio adelantó que para mejorar la situación de los pacientes, el informe propone la hospitalización de las personas con problemas de salud mental en hospitales generales “para normalizar y convertir en un problema sanitario más el de la salud mental”.

El documento también propone descentralizar los servicios de salud.

“Los centros de atención están muy centralizados, principalmente en los grandes núcleos urbanos a los que muchas personas tienen dificultades en acceder y por tanto no pueden ser tratados”, dijo Aparicio.

Por ello, el experto instó a las autoridades a “seguir trabajando para el cambio de una siquiatría (que está ahora) centralizada en las ciudades y en los hospitales siquiátricos, para hacerla más comunitaria y descentralizada”.

Panamá, República Dominicana y Costa Rica son los países que destinan más recursos de forma descentralizada, más allá de los hospitales siquiátricos, a programas de salud mental y atención primaria, según el informe.

El documento destaca también dos problemas fundamentales en materia de salud mental. El primero hace referencia a la comunidad indígena “y sus dificultades para acceder a los servicios sanitarios especializados” y el segundo tiene que ver con el alcohol, explicó Aparicio.

“El alcohol es un problema clave porque afecta a la salud de la población y sus conductas, principalmente la violencia, el tráfico y la violencia intrafamiliar. Hay una relación muy intensa entre los tres casos y el alcohol”, expresó el especialista de OPS.

La estigmatización de este tipo de enfermedades se debe a “la visión que tiene la población de aquellos problemas de salud mental que han sido más graves y que aún siendo mínimos han podido crear en la sociedad mayor inquietud”, dijo.

Según Aparicio, hay tres tipos de problemas relacionados con la salud mental.

Por un lado, “están los trastornos más graves que la gente identifica con la locura”; en segundo lugar, están los “trastornos menores que se identifican con la depresión o la ansiedad”; y por último, “los aspectos que no son trastornos en sí mismos, pero que están en el límite entre salud y enfermedad”, como puedan ser los pequeños duelos o frustraciones diarias.

La OPS calcula que 450 millones de personas sufren actualmente trastornos mentales en todo el mundo. En América aumentará el número de casos de 114 millones en 1990 a 176 millones en el año 2010.

Según este organismo de Naciones Unidas, 121 millones de personas sufren depresión en el mundo y 24 millones padecen esquizofrenia. Cada año entre 10 y 20 millones de personas intentan suicidarse, y un millón consiguen su objetivo.

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