Amigos comunes de Stroessner y Daniel Ortega

Lo que no se hubiera imaginado jamás el presidente de Nicaragua Daniel Ortega, es que tenía tantos amigos comunes con el ex dictador de Paraguay Alfredo Stroessner.

Los caminos de la vida no siempre son los que uno esperaba, dice una popular canción.

Y probablemente es la canción que hoy revolotea la tarima presidencial de la Plaza de la Fe, en el viejo centro de Managua, donde junto al mandatario nicaragüense Daniel Ortega y su colega venezolano Hugo Chávez estarán varios protegidos de la prensa de la CIA.

Subvencionada por la NED y dirigida por jerarcas de la SIP, que domina los medios paraguayos, propiedad en su totalidad de empresarios enriquecidos ilícitamente al amparo de la dictadura anticomunista de Alfredo Stroessner.

Al dictador de cuatro estrellas Anastasio Somoza se le notó la hilacha de la cobardía a mediados de 1979, cuando acosado por las fuerzas sandinistas abordó una aeronave que lo depositó en su hermosa mansión de Miami.

Las cinco estrellas eran una verdadera exageración para este Napoleón de hojalata, que sólo demostraba pericia para dirigir torturas, secuestros, muertes y destierros contra su propio pueblo.

En Miami permaneció hasta el 20 de junio, día en que partió a bordo de un principesco yate, munido de abundantes provisiones en alimentos extravagantes y bebidas, con destino a las islas Bahamas, Fort Lauderdale.

Más tarde, con guardaespaldas y colaboradores, Somoza inició un crucero por el Caribe e ingresó secretamente a Guatemala.

Precisamente en el territorio de ese país centroamericano se encuentra el aeropuerto La Aurora, donde el coronel Raúl Calvet (luego ascendido a General y nombrado director de Líneas Aéreas Paraguayas) arribó a las 13 horas local, para recoger con destino a Paraguay al general Somoza Debayle y comitiva.

El avión era propiedad del estado paraguayo y corrió con las diligencias del contrato para el vuelo charter el cónsul general de Guatemala en Paraguay, Remigio Bazán Farías, conocido hombre que hizo rápida fortuna por intermedio de sus vinculaciones a numerosas empresas fantasmas y su amistad con los generales Alfredo Stroessner y Andrés Rodríguez.

Poco antes del epílogo de la dictadura somocista, el 8 de marzo de 1979 la Liga Mundial Anticomunista abriò en asunción su XII Congreso, realizado en el local del Instituto Nacional de Tecnología y Normalizaciòn.

El objetivo era pronunciarse contra la política de Derechos Humanos del presidente Jimmy Carter, que los paladines de la libertad calificaban como “Carter-comunismo”.

El Congreso había logrado reunirse merced a la generosa colaboración de importantes empresarios paraguayos, cuyos aportes oscilaban entre 500 mil y un millón y medio de guaraníes de entonces.

El recaudador, Antonio Campos Alum, no sólo era director espiritual de la Fraternidad Ecléctica Espiritual Universal, también de las muy terrenales actividades del centro de detención y tortura conocido como “La Técnica” (hoy convertida en museo de la represión).

Entre los más fuertes aportantes se contaban a baluartes de la libre empresa como Cornelius Walde, Nicolás Bo, Rolando Niella, Carrizosa y el gran “luchador” contra Stroessner Aldo Zucolillo (Archivos del Terror, carpeta DNAT, marzo de 1979).

La amistad con Campos Alum no desentonaba, ciertamente, con empresarios de medios de comunicación como Aldo Zucolillo, que contaba entre sus cercanos parientes al consuegro de Stroessner (Tuco), a un hermano que servía como delator a servicio de Pastor Coronel (Julio Cèsar), y a un cuñado involucrado en el atentado terrorista con bomba que costó la vida a Orlando Letelier en la misma capital de Estados Unidos.

En la carpeta confidencial de Campos Alum se hallaron inclusive tiernas cartas por navidad que dirigía al jefe de La Técnica el director del FBI Clarence Kelly.

El FBI estaba perfectamente informado del cariz, naturaleza y detalles de los procedimientos de la policía de Stroessner tal como lo documentan los pulcros informes del agente es

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