Papa emite en Australia por primera vez disculpa por sacerdotes pedófilos

SIDNEY (AFP) – El papa Benedicto XVI emitió este sábado por primera vez una disculpa por los abusos sexuales a niños por parte de clérigos, durante una visita a Australia, donde admitió “vergüenza” por estos casos y pidió que los culpables sean “llevados ante la justicia”.

“Lamento profundamente el dolor y sufrimiento que han soportado las víctimas, y les aseguro que, como su pastor, yo también comparto el sufrimiento”, dijo el Papa al pronunciar la esperada disculpa, en una misa con obispos, seminaristas y el noviciado en la catedral de Santa María en Sidney.

El Papa modificó en la misa el texto original de su mensaje enviado anteriormente por el Vaticano a la prensa, en el que no figuraba la disculpa.

El pontífice, que participa en las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) de peregrinos católicos, reconoció “la vergüenza que todos hemos sentido como resultado de los abusos sexuales de menores por parte de clérigos y religiosos en este país”, “fechorías” que “merecen una condena inequívoca”.

“Las víctimas deben recibir compasión y atención y los responsables de estos males deben ser llevados ante la justicia”, indicó Benedicto XVI, quien abordó en Estados Unidos en abril el tema de los curas pedófilos en ese país y se mostró avergonzado, pero sin emitir una disculpa formal.

Broken Rites, grupo de apoyo para las víctimas de abusos sexuales, asegura que 107 curas católicos han sido sentenciados en cortes australianas por cargos sexuales, mientras que otros procesos están actualmente en curso.

El primer pontífice en tratar el urticante tema fue Juan Pablo II en 2002, cuando condenó el flagelo, que ha producido protestas en diferentes partes del mundo por el manejo de los clérigos del problema.

Benedicto XVI, que cierra las JMJ el domingo con una multitudinaria misa en el hipódromo de Sidney para volver a Roma el lunes, pidió en la celebración de la eucaristía a la Iglesia “trabajar conjuntamente para combatir este mal” y “promover un ambiente más seguro y sano, sobre todo para los jóvenes”.

Los familiares de las víctimas de clérigos pederastas esperaban con ansias la disculpa. Inclusive los padres de dos niñas abusadas, una de las cuales se suicidó posteriormente, retornaron a Sidney desde Gran Bretaña para exigir excusas del pontífice y solicitarle una audiencia.

El jueves, un jurado en Sidney comenzó a deliberar su veredicto en el juicio a un sacerdote que se declaró inocente de 20 cargos por violación y agresión sexual contra adolescentes en una escuela entre 1977 y 1988.

Los obispos australianos se disculparon por los abusos en 2002. En 1994, designaron al prelado Geoffrey Robinson para que encabezara un comité que investigara los casos.

Robinson, que se retiró en 2004, escribió un libro el año pasado en el que puso en duda “que las autoridades de la Iglesia estén determinadas a confrontar, y no sólo a manejar, este problema”.

En su visita a Estados Unidos en abril, Benedicto XVI amonestó a los obispos estadounidenses por su gestión en los casos denunciados de abusos sexuales, y se reunió discretamente con algunas de las víctimas.

“Casos como esos no ocurrirán más. La pedofilia es incompatible con el ministerio sacerdotal. Siento profunda vergüenza por ello”, declaró el pontífice a bordo del avión que lo condujo a Estados Unidos.

El escándalo estalló en 2002 y puso al descubierto que entre 4.000 y 5.000 sacerdotes abusaron sexualmente de unos 14.000 niños y adolescentes en Estados Unidos, donde la Iglesia ya pagó 2.800 millones de dólares de indemnizaciones.

Las JMJ, que se iniciaron el martes, han reunido a 215.000 peregrinos, 12.000 de ellos latinoamericanos.

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