Fue el violinista Isaac Stern un impulsor de nuevos valores

* Con menos fama de la merecida, destacó por sus actos de humanidad

México, 20 Jul (Notimex).- Famoso por sus virtudes
interpretativas, pero sobre todo porque dedicó gran parte de su vida
a la formación de nuevos valores en el arte musical y a causas como
la campaña contra la demolición del Carnegie Hall, en 1960, Isaac
Stern será recordado este lunes, a 88 años de su nacimiento.

El violinista fue siempre un amante de la música, que compartió
su genialidad con varias generaciones de jóvenes, en busca de
consagrar el progreso y reconocimiento de las artes a nivel
internacional.

Nacido en Kreminiecz, Rusia, el 21 de julio de 1920, tenía
apenas 10 meses cuando la Revolución Rusa lo llevó a América.
Instalado en San Francisco, inició sus estudios de violín a los ocho
años.

Según sus biógrafos, debutó en un recital a los 13 años y tres
después, en 1936, tuvo su debut orquestal con la interpretación del
“Concierto para violín”, de Johannes Brahms, acompañado por la
Sinfónica de San Francisco.

En 1937 debutó en Nueva York con un recital en el Town Hall y en
1943 actuó por primera vez en el Carnegie Hall.

En 1945 comenzó a grabar para un único sello discográfico, CBS,
luego Sony Classical, por lo que le otorgaron un premio a su
fidelidad, proclamándolo “artista laureado”.

Su disposición para las causas nobles no cesó y durante la
Segunda Guerra Mundial se dedicó a dar conciertos como servicio a su
país.

En 1953, Stern incursionó en el cine, interviniendo en la
película “Tonight we sing”, biografía de Sol Hurok; “El manager”,
donde interpretó al famoso violinista belga Eugene Ysaye, ídolo del
músico por encontrar gran identificación.

En 1956 fue el primer artista estadounidense que actuó en la
URSS, tras la Guerra Fría, en calidad de embajador de buena voluntad.

Stern solía decir que Ysaye y Paganini eran los dos más grandes
violinistas de todos los tiempos, aunque él no fuera coetáneo de sus
ídolos y en consecuencia nunca haberlos escuchado en vivo.

Su constante disposición de ayuda lo llevó a apoyar la causa de
Israel; fue presidente de la Asociación Cultural Americano-israelí,
esfuerzo reconocido en 1990 por el “Jerusalem Post”, que reconoció
que no había ningún otro músico vivo que hubiera hecho más por la
educación musical en Israel.

Durante las guerras de los Seis Días en 1967 y del Yom Kippur en
1973, Stern canceló todos sus compromisos para estar en Israel y
durante la guerra del Golfo, en 1991, siguió tocando en la sala, a
pesar de la amenaza de un ataque iraquí con misiles Scud.

En Alemania siempre se negó a tocar como protesta a los miles de
asesinatos que terminaron con gran parte de su familia y fue hasta
1999 que aceptó dar clases magistrales en Colonia para los
estudiantes.

En 1980 participó en el documental “De Mao a Mozart, Isaac Stern
en China”, que ganó un Oscar de la Academia de Hollywood; en él daba
clases a jóvenes chinos, comprobando los estragos educativos que
había causado en ellos la “Revolución cultural” maoísta.

También tuvo injerencia en el documental “El arte de dirigir”
hablando sobre Fritz Reiner, y en la televisión americana tuvo varias
participaciones en programas como “60 minutos”, “Sesame Street”, en
la cadena CBS, “Buenos días América” y “NBCs Today”, entre otras.

En 1995, en su 75 aniversario, Sony Classical le dedicó una
edición de obras grabadas varias veces. En las que se incluyó el
concierto de Igor Stravinsky; el “Concierto de Barber” y la “Serenata
para violín y orquesta”, de Leonard Bernstein, entre otras.

De las interpretaciones más destacadas de Stern se recuerdan el
concierto de Felix Mendelssohn dirigido por Eugene Ormandy, el de
Tchaikovsky, en la grabación dirigida por Mstislav Rostropovich; el
“Concertone para 2 violines”, de Mozart, dirigido por Daniel
Barenboim, y la “Sinfonía Concertante para violin y viola K 364”.

Algunas obras de su discografía son: “Bach, Vivaldi: Conciertos
para 2 vio

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