Recupera Lima su esplendor con remodelación de viejas casonas

Por José Luis Castillejos.

Lima.- Mansiones señoriales y viejas casonas de amplios balcones de madera y altos techos que fueron la atracción en épocas de la colonia vienen siendo remodeladas en Lima, la capital peruana que hoy vive un nuevo esplendor.

Magníficos palacetes y monumentos valiosos son recuperados por cuadrillas de restauradores que le dan un nuevo rostro a la ciudad, según constató Notimex en un recorrido por calles y avenidas de esta ciudad que vivió muchos años de abandono.

Urbanistas, diseñadores, ingenieros, jóvenes talladores de madera y expertos en reconstrucción intentan “detener” el tiempo y darle realce a Lima, que está tendida a orillas del Océano Pacífico, sobre la costa central del Perú.

Conocida como la “Ciudad de los Reyes”, Lima fue fundada por el conquistador español Francisco Pizarro.

Aquí en la capital de la República vive el 26.6 por ciento de la población peruana (9.3 millones de habitantes) quienes habían visto año tras año un deterioro de la riqueza de sus casonas que hoy vienen son remodeladas por un grupo de jóvenes.

El arquitecto Jorge Larrea Tovar, director de la Escuela-Taller de Lima, junto a un grupo de alumnos restauró la Casa Aspíllaga donde hoy es el Centro Cultural Garcilaso de la Cancillería.

“Ha sido un trabajo intenso pero placentero porque hoy ha vuelto a su esplendor esta casona (que se sitúa a la derecha de la entrada principal del Palacio de Torre Tagle, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores)”, indicó el restaurador.

Técnicos capacitados en restauración del patrimonio edificado (casas e inmuebles declarados Patrimonio Cultural de la Nación) tienen ahora el encargo de levantar de sus escombros a viejas casonas.

Los alumnos de la Escuela-Taller ha remozado la Casona de San Marcos, la Casa Aspíllaga (hoy Centro Cultural Garcilaso de la Cancillería), la Quinta de Presa, Parque de la Reserva, entre otros patrimonios monumentales.

Junto a la cuadrilla de restauradores, expertos en jardinería, forjadores de hierro y maestros de la carpintería y cantería trabajan para devolverle a Lima su riqueza patrimonial.

A lo largo y ancho del centro histórico de Lima hay unos mil 600 balcones con arquiterctura árabe-islámica algunos de los cuales datan de 1555.

Pasear por el centro de Lima y alzar la mirada sobre los balcones es una experiencia similar a la que se vive si se va a el Cairo o Damasco de donde provienen esos balcones.

Estudios realizados por el investigador Leopoldo Torres Balbas indican que el balcón cerrado proviene de Andalucía donde se construyeron en los siglos XII y XIV algunos de los cuales aún subsisten en Cádiz, Córdoba, Sevilla, Granada y Málaga.

Los balcones limeños de color verde ocre o ladrillo y otros de un amarillo opaco son mudéjares, o una especie de cajas de madera que han sido “testigos” del paso del tiempo y de la presencia en esta urbe la realeza.

El balcón con mirador de pequeños cuadritos permitía a las damas ver a los transeúntes sin tener la necesidad de bajar a la calle y podían sentarse en las tarde a ver la puesta del sol en los días de verano.

Los balcones de Lima, parte del patrimonio arquitectónico construido en la época virreinal y durante la República subsisten pese al abandono en que estuvieron durante muchos años.

Esta riqueza cultural llevó a la Organización de las Naciones Unidas (UNESCO) a declarar Lima como patrimonio de la humanidad y desde 1998 se ha iniciado un rescate intenso de la riqueza que hoy refulge en la capital peruana.

El historiador Antonio San Cristóbal asegura que en un primer período en las fachadas de las casas limeñas del siglo XVI y principios del siglo XVII “se alzaron los balcones llanos abiertos y las galerías abiertas y alargadas por toda la fachada de la calle”.

Un segundo período es de principios del siglo XVII cuando empezaron a aparecer los balcones cerrados de cajón imponiéndose su predominio desde la década de 1620 en adelante y desplazando gradualmente a los balcones abi

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