.Explican a niños yucatecos los complicados fenómenos astronómicos.

México, 21 Jul (Notimex).- Expertos del INAH y la NASA
explicaron a los niños de Chicxulub Pueblo, Yucatán, complicados
fenómenos astronómicos y les hicieron saber que no es tan difícil
convertirse en un científico.

¨Por qué desaparecieron los dinosaurios? es la pregunta que
motivó a los niños de ese poblado yucateco a acudir a los talleres
del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la
Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA por sus
siglas en inglés).

A la entrada de la presidencia municipal de Chicxulub, población
ubicada a una hora del mar, un enorme cartel en el que se veía el
esqueleto del Tiranosaurio Rex, con sus enormes dientes y el mapa de
Yucatán dentro de un globo terráqueo, daba la bienvenida a los niños.

Los científicos de la NASA han difundido a nivel mundial la
hipótesis aceptada por la ciencia internacional, de que en Yucatán,
hace 65 millones de años cayó un objeto del espacio exterior que
impactó contra la Tierra y causó tal explosión que terminó con la
vida de la mayoría de especies que habitaban el planeta en ese
momento, entre ellas los dinosaurios.

Fue justo debajo de Chicxulub Pueblo, donde encontraron las
evidencias de un gran cráter de casi 200 kilómetros de diámetro que,
de acuerdo con investigaciones de la NASA, es la marca del objeto que
chocó con la Tierra.

Por tal motivo, “El cráter de Chicxulub” fue el tema que
eligieron los integrantes del proyecto de investigación y divulgación
científica Tradiciones del Sol, llevado a cabo por el INAH, la NASA y
la Universidad de California, en Berkeley, para difundir entre las
poblaciones mayas investigaciones de astronomía y arqueoastronomía.

En los talleres, que se realizan desde 2007 en diferentes
comunidades indígenas, se explican fenómenos físicos y astronómicos
complicados de una manera sencilla y divertida.

En esta ocasión las actividades permitieron experimentar con el
horario, los rayos ultravioleta, el magnetismo, la distancia del Sol
respecto a la Tierra, y los cráteres que forman los meteoritos al
impactarse con los planetas, además de observaciones del astro rey
por telescopio.

Celia, Mónica y Natalia, de 9 y 11 años de edad respectivamente,
participaron primero en los talleres ultravioleta porque les
atrajeron las pulseras de cuentas blancas que podían elaborarse si
participaban.

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Explican a niños yucatecos/dos/participaban.
.
Ya hechas las pulseras, los niños salían corriendo a buscar el
Sol por indicaciones de sus instructores, y veían como las cuentas de
plástico empezaban a pintarse de color: rosa pálido, azul y violeta.

¨Por qué se pintaron sus cuentas? Por los rayos ultravioleta que
manda el Sol. Eso le pasa a nuestra piel cuando nos ponemos en el
Sol, contestan.

A Víctor le gustó más el taller de los meteoritos: en una caja de
cartón había mucha harina y en ella podía lanzar con fuerza o
despacio limones, naranjas y piedras más grandes, luego la tallerista
quitaba los objetos de la harina y Víctor veía los hoyos que dejaba
la piedra que acababa de lanzar.

Eso le pasa a la Tierra cuando cae un meteorito; su velocidad y
distancia puede causar cráteres enormes, como el que se encuentra
debajo de Chicxulub, le explicaron.

Otro grupo de niños jugaba al Sistema Solar, uno se colocaba en
un punto fijo con la fotografía del Sol, tomada por un satélite, y
los demás se alejaban de él, haciendo paradas a distintas distancias,
como si fueran los planetas.

Otros más levantaban objetos de metal con imanes y jugaban con
sus dedos y una pelota de plasma eléctrico: cada vez que sus dedos la
tocaban, podían ver un hilito de luz morada que se dirigía a ellos
desde el centro de la pelota, donde estaba colocado un metal.

En donde pegaba más fuerte el Sol, más niños jugaban con sus
relojes de Sol, unas hojas blancas marcadas con rayas que forman
ángulos numerados del 6 al 12 y del 12 al 6.

En el centro apuntaba un triángulo de cartón a maner

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