Niños y jóvenes viven entusiastas la experiencia de la música.

* Arranca el domingo la 12 gira nacional del OSIM.

Querétaro, 24 Jul (Notimex).- Escenarios de Cuernavaca, Puebla,
Oaxaca, Coatzacoalcos, Villahermosa, Tecpatán y Tuxtla Gutiérrez,
Chiapas, así como el Palacio de Bellas Artes, en la capital mexicana,
conforman el itinerario que seguirá la Orquesta Sinfónica Infantil y
Juvenil de México (OSIM), a partir del próximo domingo.

Concentrados desde el 13 de julio en un hotel campestre de
Amealco, para ensayar el programa musical que interpretarán en el
marco de la décimo segunda gira nacional de la agrupación, los chicos
hacen de la experiencia una fuente de aprendizaje pero también un
mundo de diversión.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta)
destacó la vitalidad con la que estos jóvenes, de entre 10 y 17 años,
viven esta oportunidad más allá de la música, rodeados de diversión,
convivencia, juego, fiesta, aprendizaje y la posibilidad de conocer
otros paisajes.

“Gracias a la música tengo nuevos amigos y maestros y estoy
aprendiendo muchas otras cosas”, expresó Ricardo Armán Reyes, de 10
años, oriundo de Baja California, quien pareciera hablar por la
mayoría de sus compañeros que al término del ensayo integral se
dispersan jugueteando, bromeando o disponiéndose a comer para luego,
tras dos horas de descanso, volver a sus ensayos seccionales.

Música de Wagner, Beethoven, Márquez, Bernstein, Pastor,
Revueltas y Moncayo, está en las partituras de los ensayos, que
enfrentan con alegría, pues tras concluir el primero y cuarto
movimientos de la quinta sinfonía de Beethoven, aún quieren seguir
tocando, bajo la batuta de su director, Sergio Ramírez Cárdenas.

Alena Itxel Rosas García, sonorense de 17 años, se afana alegre
y rumbosa con sus cinco timbales en torno a la cintura. “Me gustan
las percusiones porque son las que le dan fuerza a la música; la
hacen estallar y producir mayor emotividad en uno mismo y en la
gente”, comenta la chica.

En Hermosillo, donde Alena toca en la Orquesta Sinfónica
Municipal, no hay dónde pueda proseguir estudios musicales y su
participación en la OSIM le ha servido para aprender más y probar su
vocación.

Esta es una de las funciones más importantes de la OSIM: ampliar
los conocimientos musicales de los participantes y, asimismo,
confirmar o revocar las intenciones profesionales de los pequeños y
los jóvenes. El 50 por ciento de los integrantes llega con la
intención de seguir adelante en la música profesional y la otra mitad
sólo para complementar su formación artística e intelectual.

De acuerdo con el maestro Sergio Ramírez, este último es el
propósito fundamental de la OSIM, no el de formar músicos
profesionales, pero el número de egresados es bastante elevado y
alentador para el Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM). Muchos
terminan afirmando en la orquesta su vocación musical.

A la fecha, varios de los egresados estudian en el extranjero,
otros se han integrado a orquestas sinfónicas estatales o
universitarias, unos más están en la “orquesta-escuela” del SNFM;
otros forman orquestas en sus entidades (en Campeche se está dando
este caso) o, como Alejandro Hernández, se desempeñan como maestros
seccionales de la OSIM.

Alejandro fue integrante de la orquesta y después de abandonarla
pasó a formar parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez,
luego a la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez y ulteriormente, ahora, a
la Orquesta Sinfónica Nacional.

Pero la OSIM, que se integra en vacaciones de verano y de otoño
con un nivel de mutación del 30 por ciento cada año -sus integrantes
tienen de 10 a 17 años- no es solamente una fiesta y una escuela de
estudios musicales intensivos para niños y jóvenes con dotes para la
música, sino también un centro de convivencia social, una muestra de
la diversidad étnica y cultural de México -todos los acentos
regionales que existen en el país se escuchan entre sus integrantes-
y un centro de formación ética y cívica.

Ello se explica porque en sólo un mes de trave

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