Publica el FCE antología póstuma de Mario Santiago Papasquiaro.

* Rebeca López y Mario Raúl Guzmán escogieron 161 poemas entre mil 200

Por Juan Carlos Castellanos C.

México, 25 Jul (Notimex).- Cuando Mario Santiago Papasquiaro
falleció en 1998, su compañera Rebeca López, y su entrañable amigo
Mario Raúl Guzmán prepararon una antología de su poesía inédita que
hoy, reunida en el título “Jeta de santo”, distribuye el Fondo de
Cultura Económica (FCE).

En entrevista, Rebeca recordó que Santiago, nacido en 1953 en la
Ciudad de México, “escribía todos los días y todo el tiempo”. Por
eso, al revisar sus escritos, llegaron a contar más de mil poemas.
Brotaron entonces varios proyectos para publicar esos textos, gracias
al FCE.

Una editorial pequeña que no tuvo fondos para editar el libro y
un entusiasta colaborador que falleció, son el antecedente de la
llegada de Rebeca y Mario Raúl a la concreción del proyecto. “En
febrero de 2006 ambos trabajamos en la lectura de esa producción para
seleccionar lo que se habría de publicar”, recordó,

Luego que cada quien leyó ese cúmulo poético, se reunieron,
confrontaron ideas, discutieron qué sí y qué no divulgar, la forma
que se debían ordenar cada texto y, una vez puestos de acuerdo,
decidieron que no fueran selecciones por mero gusto de ellos dos,
sino por la calidad de cada trabajo de Papasquiaro.

Una de las secciones que llama la atención dentro del conjunto
lírico escogido para integrar “Jeta de santo”, es donde el autor hace
referencia a sus viajes físicos por diversas ciudades del mundo, como
Jerusalén, Barcelona y México, “pero también a sus viajes interiores,
en busca de él mismo”, detalló López.

En el libro, señaló la entrevistada, se dan cita poemas
dedicados a amigos reales y amistades de afinidades literarias,
pictóricas y cinematográficas. “Incluso hay uno con dedicatoria a un
bolero, personaje quien cotidianamente lustraba el calzado del autor,
cuyo nombre de pila era José Alfredo Zendejas Pineda.

Cambió su nombre, comentó Rebeca, porque cuando era niño, sus
amigos de barrio y de manera especial sus compañeros de escuela, le
decían “­José Alfredo Jiménez!”, lo que a su tierna edad le molestaba
mucho. Al crecer y conocer la obra del guanajuatense, la añeja mohína
se le pasó poco a poco.

Por eso cambió a Mario Santiago, y le agregó Papasquiaro, como
humilde tributo al pueblo donde nació el escritor José Revueltas, uno
de los hermanos de la famosa dinastía de los Revueltas (Fermín,
pintor, Silvestre, músico y Rosaura, actriz, todos ya fallecidos).

“El libro cierra con un poema muy significativo en la
construcción de su poética y la edificación de su identidad, y
sirvió, al mismo tiempo, para que fuera plenamente referido”,
expresó.

Los 161 poemas que recoge la antología poética del malogrado
Mario Santiago Papasquiaro, “Jeta de santo”, son una selección de mil
200 obras. “Lo que se quedó fuera, consideró ella, bien podría ser
llevado a uno, dos, tres o muchos libros más, pues, reiteró, “él
escribía todos los días, a todas horas”.

Finalmente, la entrevistada recordó que en su momento, y rodeado
de amigos, Mario Santiago fundó, en 1975, el Movimiento
Infrarrealista, y las revistas “Zarazo”, “Pájaro de calor” y
“Correspondencia Infra”. Este autor aparece en varias antologías,
como “Muchachos desnudos bajo el arco iris de fuego”.

Hombre respetable, amigo entrañable, poeta de altos niveles y
ciudadano ejemplar, Mario Santiago Papasquiaro inspiró a Roberto
Bolaño el personaje de “Ulises Lima”, que aparece en su novela “Los
detectives salvajes”. Su carisma era avasallador; quien lo conocía,
debía sentirse afortunado.

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