Afianzan su presencia bebidas peruanas en la “ruta del aperitivo”

Por José Luis Castillejos.

Lima.- Perú conformó la llamada “ruta del aperitivo”, donde los peruanos y turistas extranjeros pueden deleitarse con bebidas como algarrobina, pisco sour o cervezas que han ganado el reconocimiento internacional.

Quien desee rendirle culto al dios Baco, pero sin coronas o ramos de hojas de vid, puede inspirarse iniciando el recorrido en los tradicionales hoteles Bolívar y Maury, en el centro de la capital, donde ofrecen la “catedral”, un vaso de espumante pisco sour.

El “pisco sour”, que se hace en Perú a base de aguardiente de uvas, jugo de limón, azúcar, hielo y clara de huevo, fue inventado a inicios del siglo XX en el bar Morris, en la calle Boza 847, en el Jirón de la Unión, centro de Lima.

De ese bar sólo queda el recuerdo y la herencia, mientras que la paternidad de la bebida la reclama el hotel Maury, de hermosos espejos biselados y grandes arañas luminosas.

El inventor de la fórmula fue el californiano Víctor V. Morris, propietario del bar Morris, que abrió sus puertas en 1915 y que dejó de existir en 1933, según datos históricos.

Meseros, barmans y jefes de restaurantes consultados por Notimex, coinciden que quien no haya probado un “pisco sour” no sabe lo que es realmente una buena bebida, aunque ésta sea un poco traicionera, porque después de dos tragos se traba la lengua.

“Yo he visto personas que se toman una o dos “catedrales” y después de eso borran el cassette, porque no se acuerdan”, afirmó en entrevista el barman Leopoldo Renán Espíndola, que trabaja en el Huarique, un discreto bar del distrito de Los Olivos.

Lo que sucede, explica, es que después de una bebida la gente se “pica” (continúa) y si no le para la mano puede emborracharse. ¿Pero quién no se ha emborrachado alguna vez con pisco?, pregunta tras afirmar que nadie se arrepiente de rendirle tributo a Baco.

Muchos turistas recalan en el bar del hotel Bolívar, ubicado frente a la Plaza San Martín, en el centro de Lima, donde diligentes meseros los convencen de tomarse un aperitivo, pero si desean algo más suave pueden optar por la algarrobina, que lleva leche y pisco.

“Yo prefiero el pisco puro, porque el dulce me marea. Claro está que la acidez del limón ayuda a la digestión, pero creo que el trago con el azúcar no se llevan bien”, dijo el comensal Freddy Dieztorres, un empresario español que vino de vacaciones y se quedó a vivir en Lima.

En “Lima, la ciudad de los Virreyes”, una guía de la capital que circuló entre los años 1928-1929, escrita por Cipriano Lagos, se recomendaba visitar el bar Morris y colocaba como atractivo el “pisco sour”.

En este invierno el pisco, la bebida de bandera peruana, recibe un homenaje durante el Festival “Pisco Surco 2008” por parte de la municipalidad de Santiago de Surco.

Durante el festival, que se realizará del jueves 24 al martes 29 de julio, en el Parque de la Amistad, los peruanos podrán degustar de varias bebidas hechas a base de pisco y observar caballos de paso y fuegos artificiales.

El distrito de Surco promueve las variedades del pisco puro, elaborado de uvas no aromatizadas, quebranta, mollar o negra corriente; el pisco aromático, hecho con uvas Italia y moscatel que son aromáticas.

También tiene seguidores el Pisco Mosto Verde, obtenido de la destilación de caldos de fermentación interrumpida, y el pisco acholado, proveniente de la mezcla de caldos de distintas variedades de uva.

Los peruanos y chilenos se disputan el nombre del pisco. Los primeros argumentan que tienen una ciudad con ese nombre y proviene del vocablo quechua que significa “ave” o “pájaro”.

En Perú existió una comunidad indígenas llamada “Piskos”, unos connotados ceramistas que fabricaban “botijas (grandes botellones) de arcilla” en las que se almacenaban bebidas alcohólicas.

Los productores peruanos han obtenido recientemente nueve distinciones de oro y plata en el concurso “Vinalies Internationales 2008”, que se desarrolló del 29 de febrero al 4 de marzo en París, Francia.

Perú prevé exportar este año pisco a diversos países por un poco más de un millón de dólares, unos 300 mil dólares menos que las colocaciones que ha realizado Chile.

El “pisco sour” es ofrecido en el bar Queirolo, en el distrito de Pueblo Libre, donde también ofrecen el “Chilcano”, el licor mezclado con Ginger Ale o jugo de limón.

Los bares Cordano (a un costado de Palacio de Gobierno), El conquistador, El bolivariano (distrito de Pueblo Libre) y el Vivaldi, figuran en el listado de lugares que deben visitar quienes deseen conocer la llamada “ruta del pisco o del aperitivo”.

La bebida es una especie de “entrada”, previa a la degustación del ceviche peruano, una “huatia” surcana (carne de res cocinada a vapor en olla de barro sobre una “cama” de hierbas de olor).

“No hay persona que se resista. El “pisco sour” es único y sirve para bajar un buen plato”, afirmó a Notimex Carlos Moncada, del restaurante Rodrigo.

Señaló que los peruanos prefieren en el verano tomar cervezas, y para ello qué mejor que una Pilsen Callao, una Trujillo o una Cusqueña, que tienen amplia reputación en el mercado europeo, donde esta última ha conquistado medallas de oro.

Para los amantes del piano y los lugares de antaño qué mejor que quedarse en el bar Munich, que se halla en un sótano, en el centro de la capital, donde la cerveza es acompañada de piqueos (botana) de chorizos alemanes.

“Somos orgullosamente peruanos y nuestro pisco es la bandera que exhibimos en el mercado de las bebidas”, afirmo Johnny Schuller, presidente de la Cofradía Nacional de Catadores del Perú, uno de los promotores de la bebida peruana en el exterior.

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