Argentina: posición de Brasil en la OMC “genera una tensión” en el Mercosur

GINEBRA (AFP) – Argentina afirmó el sábado que la aceptación por parte de Brasil de una propuesta del director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, para destrabar las negociaciones de apertura de los mercados crea tensiones en el Mercosur.

El canciller brasileño, Celso Amorim, negó sin embargo cualquier malestar entre los dos vecinos y alegó que aprobó la propuesta de Lamy porque le pareció la mejor posible para evitar el fracaso definitivo de la Ronda de Doha, apodada “Ronda del Desarrollo” por su misión de favorecer a los países emergentes.

La postura brasileña en Ginebra “genera una tensión (en el Mercosur), pero no por parte de nosotros”, dijo el jefe de los negociadores argentinos, Alfredo Chiaradia, en una conversación telefónica con la AFP.

El Mercosur es una unión aduanera incompleta, formada por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

“Nosotros trabajamos con los parámetros establecidos” por la Ronda de Doha, que prevé tener en cuenta las diferencias de desarrollo entre países del Sur y del Norte en los procesos de apertura de los mercados, agregó el funcionario argentino.

Amorim aseguró que las diferencias de puntos de vista no significaba que hubiese malestar en las relaciones bilaterales.

“Tuve hoy una reunión con el ministro (argentino de Exteriores Jorge) Taiana y no me pareció que hubiera un malestar”, dijo Amorim a periodistas.

“Aunque seamos socios, hermanos, amigos, aliados, cada uno tiene su cabeza, cada uno juzga con su cabeza”, agregó.

“Claro que yo sé muy bien que (los argentinos) no están satisfechos con la propuesta” de Lamy, agregó, antes de explicar la posición de Brasil: “Las únicas opciones a mi juicio eran no tener ninguna Ronda o tener una Ronda con un equilibrio que, sin ser el ideal, nos pareció razonable”.

Estados Unidos, la Unión Europea (UE), Brasil, Australia y Japón -cinco de las siete mayores potencias comerciales (las otras son India y China)- expresaron su apoyo al documento de Lamy, con distintos matices.

El apoyo de Brasil fue total.

“El primer país en decir que aceptaba el documento de Lamy como un paquete –a condición que fuese un paquete porque si se cambiara algo ya no serviría– fue Brasil”, resaltó Amorim.

“Ayer hablé con el presidente (brasileño Luiz Inacio) Lula (da Silva) y la instrucción que recibí fue que si otros fuesen flexibles y que si el resultado final era favorable a los más pobres, yo también podría ser flexible”, dijo el ministro.

Amorim explicó su postura: “Si cambia algo (en el documento), lo más probable es que no sea a favor de los países en desarrollo”, alegó.

Un miembro de la delegación brasileña afirmó que las discrepancias de Argentina podrían temperarse si Buenos Aires obtiene ventajas en otras áreas de la negociación, como los servicios o ls reglas comerciales, que se abrirán si el regateo entre agricultura e industria llega a buen puerto.

Taiana consideró en cambio que ese documento era “inaceptable” para Buenos Aires en su estado actual.

Pero al ser interrogado sobre si Argentina está dispuesta a cargar con el peso de un fracaso de la Ronda -que debe ser aprobada por los 153 países de la OMC- respondió: “Nosotros estamos negociando y señalando que queremos un mejor resultado”.

Argentina cuestiona el capítulo agrícola (reducción de subsidios internos y de aranceles) y el industrial (aranceles), así como el equilibrio que resulta de ambos en las propuestas de Lamy.

“En agricultura (las propuestas) son insuficientes y en productos industriales demasiado elevadas”, resumió Chiaradia.

Lamy propone reducir a 14.500 millones de dólares anuales el tope de los subsidios distribuidos por Estados Unidos a sus agricultores, contra 15.000 millones ofrecidos por la representante norteamericana de Comercio, Susan Schwab.

Chiaradia recuerda que esos subsidios no excedieron el año pasado los 8.000 millones de dólares y reclama que el tope autorizado caiga a un mínimo de 13.000 millones de dólares.

Buenos Aires también lamenta que no se haya aprobado la imposición de un techo de 100% a los aranceles impuestos por países industriales a productos agrícolas (que en algunos casos superan el 700%).

El gobierno argentino también quería obtener la posibilidad de incluir un 6% de líneas arancelarias (productos) en la lista de productos “sensibles”, pero sólo se acordó un 4%.

En cuanto a los productos industriales, el país sudamericano considera muy elevado el coeficiente que se le aplicaría en la reducción de sus aranceles.

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