Echando cuentas

Seríamos muy desagradecidos si no reconociésemos el mérito del Gobierno salvadoreño, que finalmente ha admitido el potencial del desastre económico cuando todos empezamos a sentirlo hasta el cuello.

Dentro de muy poco tiempo va a ser difícil dar un paso sin pisar a un desempleado o subempleado tal como lo pone de manifiesto el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),

Pero lo grave puede venir después: cuando los sin-empleo sean más y pisen a los transeúntes que sigan teniendo la fortuna de conservar sus empleos, auque sea en la categoría “sub”-terránea. Esperemos que no sea así.

Todo eso nos pasa por empeñarnos en hacer cuentas. Mejor no ocuparse de ciertas contabilidades, como al parecer ha hecho el presidente de la república, que era muy apreciado generalmente hasta que llegó el capítulo final de la fantasiosa novela de la crisis y la lluvia perfecta.

Como aquel señor que se cayó del piso catorce y le preguntaron ¿cómo va eso?, el señor presidente pudo decir «hasta ahora bien». Lo malo ha sido el aterrizaje.

Vivir para ver cómo nos las arreglamos para seguir viviendo. Lo que se empezó negando que fuera una crisis ahora ya empieza a tomarse abiertamente como «desastre», especialmente por el grupo opositor FMLN, que no pierde una para culpar al gobierno hasta de los tifones en China.

Se aventura que en el año 2009 habrán muchos más desempleados y subempleados, y no debemos olvidar que cada guarismo es una tragedia particular para quien la vive.

Las cifras tienen protagonistas, pero ¿quién relata cada uno de estos dramas individuales? El país de pocos ricos que éramos hasta hace nada lo está asechando una nueva marabunta de pobres más o menos amateurs resultados de la crisis.

Cuando creíamos habitar, si no el mejor de los mundos de la región centroamericana, uno de los más confortables, “macroeconómicamente” —por lo menos como lo ha venido deciendo sin parar un señor de apellido Hinds— ahora nos dicen que nos pongamos del lado del partido que siempre defendió la libertad para afrontar la crisis con mayor seguridad.

Dicen que esta vez primará “lo social” y se ayudará a la microeconomía de las familias como ya se ha visto dar alguna orden al respecto al Jefe en Casa Presidencial.

Lo malo es que el Gobierno lo ha hecho con notable retraso y tenemos nosotros los ciudadanos el derecho a confundir el retraso gubernamental con el retraso mental de nuestros gobernantes.

Fuente:http://[email protected]

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