Cumple 20 años comparsa chinela de San José Quebrantadero, Morelos

*Seguirá bailando pese a la jubilación de su fundadora

San José Quebrantadero, Mor., 28 jul (Notimex).- A finales de
los años 80 del siglo pasado, doña Angelina Francisca Sánchez regresó
a su pueblo con una sola idea: organizar una comparsa de chinelos,
aquel baile a brincos que le había cautivado en Temoac.

“Recorrí casa por casa invitando a niños y jóvenes para que la
integraran. Yo les enseñaría a bailarlo y les haría los vestidos, que
me pagarían poco a poco. Junté 12, pero no todos estaban bien
vestidos. La estrenamos un 30 de septiembre”, recordó doña Angelina.

Hoy, 20 años después, la comparsa de chinelos de San José
Quebrantadero tiene 34 bailadores, todos están bien vestidos, la
mitad, recién aprovisionados gracias al Programa de Apoyo a las
Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Pero doña Angelina enfrenta ahora un problema serio: su
hipertensión y cierto trastorno cardíaco le impiden estar al frente
de la comparsa y tendrá que delegar esta responsabilidad a una
maestra.

“Mi único consuelo es que podré verlos bailar y brincar y con
ello suplir las grandes alegrías que me dieron en Temoac y aquí,
cuando decidí crear mi comparsa. Los chinelos son la alegría misma,
el ánimo de vida, el sol, la fiesta”, expresó.

Doña Angelina desconoce el origen de esta fiesta, pero se
divierte mucho con todo lo que involucra, no sólo el baile, también
la organización del grupo comunitario, la consecución de insumos, los
bordados, las aplicaciones, los sombreros.

Siempre que tenía que conseguir las cosas para hacer los
vestidos iba a México por el terciopelo sintético, los canutillos;
listones, plumas, perlas de fantasía, imágenes de la Virgen,
sombreros. Luego, junto con las otras mujeres, hacía los vestidos.

“Todo eso, así como el trabajo de conseguir la banda de música o
transportes para viajar a otros pueblos, me producía un gran placer y
sentía como si anduviera siempre de fiesta. Quizá por eso me enfermé
del corazón”, dijo con humor.

Luego de 20 años al frente de su comparsa, doña Angelina
recorrió gran parte de los pueblos del sur y sureste de Morelos,
especialmente las comunidades vecinas de Axochiapan, municipio al que
pertenece San José, ubicado al oriente de Cuautla y rumbo a Oaxaca.

Lo hizo con el apoyo de su esposo Lorenzo Sánchez, quien tiene
una tlapalería y con la concurrencia de su hijo Juan Ramiro, el único
superviviente del grupo fundador de 1988. Los demás bailadores
“viejos” están en Estados Unidos o en otras ciudades de México.

Los chinelos (tzineloa), que en náhuatl tlahuica significa
“menear la cadera”, bailan en todo tipo de fiestas religiosas,
cívicas y privadas, especialmente en la patronal de San José, el 19
de marzo, el 16 y 30 de septiembre, el 12 de Diciembre, la Navidad y
el Año Nuevo.

Es una danza informal, en rueda, animada con música de metales.
Derivó de la fiesta prehispánica de los viejitos o el huehuetzin,
pero no tiene el objetivo ritual que tenía el baile prehispánico. Su
propósito es más bien lúdico e incluso satírico.

De acuerdo con la Casa de la Cultura de Tlayacapan, donde surgió
en 1870, la intención inicial fue burlarse de los españoles o
criollos del lugar que durante la cuaresma bebían y comían hasta
hartarse, mientras los indios tenían que apegarse a la cuaresma.

Otra versión dice que los tlahuicas, último grupo étnico nahua
en llegar al Valle de México, celebró el encuentro del Tamoanchan
(lugar mítico similar al paraíso), con “brincos de gusto”
(axcatzintzintin). La danza actual representa aquella peregrinación
mítica.

La comparsa de chinelos de San José Quebrantadero recibió en
2007 el apoyo del PACMyC para vestir a 17 de sus 34 integrantes y,
pese a la jubilación de su fundadora, seguirá concurriendo a todas
las fiestas públicas o privadas a donde la inviten.

El PACMyC es un programa de la Dirección General de Culturas
Populares del Consejo Nac

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