El sabor de Chiapas en Roma

Por Mario Osorio Beristain.

Roma.- Con 12 años de tradición, el restaurante mexicano “Cúcara Mácara” ha traído a Roma el sabor de Chiapas, de donde es originaria su propietaria María del Socorro Espinoza Toledo, quien logró así su realización personal.

Con una inversión inicial equivalente a unos 80 mil euros actuales (unos 120 mil dólares), Espinoza y su marido italiano abrieron un auténtico restaurante mexicano en Roma, donde la imagen de este tipo de comida se asociaba con la servida en los locales “Tex-Mex”.

“Yo llegué a Roma en 1989 de vacaciones y conocí a mi actual marido, así que me quedé aquí. En México estudié hotelería y turismo y tenía la necesidad de trabajar, pero era muy difícil”, explicó a Notimex la restaurantera, nacida en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

“Empecé a trabajar en restaurantes, entre ellos un mexicano, cuyo dueño es un napolitano, (.) y me dí cuenta que a los italianos les gustaba, aunque lo que cocinaban ahí no era completamente mexicano, así que me dije, a mí me gusta cocinar, soy mexicana y sé cocinar mexicano, ¿porqué no le entró? Y así iniciamos”, añadió.

Actualmente el “Cúcara Mácara” tiene una clientela consolidada, entre la que destacan diplomáticos, como el embajador de Estados Unidos o figuras del expectáculo, entre ellos el conductor Fabrizio Frizzi, productores televisivos o el actor Giancarlo Giannini.

En una reciente entrevista periodística, Giannini confirmó ser cliente habitual del “Cúcara Mácara” y dijo que cuando preparaba su papel en la película “Man on Fire” (El fuego de la venganza) con Denzel Washington y ambientada en la Ciudad de México, pidió ayuda a María del Socorro para que le ayudara a pronunciar su parlamento.

“Cuando rodaba la película conté con la gentil ayuda de la señora María, que me repetía la pronunciación correcta de mi parlamento en la película”, dijo Giannini, quien en el filme interpretó al agente Miguel Manzano.

El restaurante se ubica en el barrio Montesacro, en Roma, y se caracteriza por su atmósfera acogedora y su decoración mexicana, con fuertes colores, cuadros de la Revolución, artesanías y como trasfondo un mural que reproduce la calle de un típico pueblo azteca.

“Gracias a Dios nos ha ido bien; estoy muy satisfecha. Preferí mantener chiquito el restaurante, porque es más fácil manejarlo y darle tiempo”, dijo la propietaria, quien todos los días hace personalmente unas 250 tortillas, supervisa la cocina, toma órdenes y atiende a la clientela.

Con Espinoza Toledo y su marido, que también está presente todos los días, trabajan otras tres personas: dos en la cocina y una mesera italiana.

“Nosotros vivimos de esto prácticamente”, señaló. El local está abierto de lunes a sábado a partir de las ocho de la noche y hasta que se va el último cliente.

Entre semana suele recibir por día unos 35 clientes, que se duplican el viernes y el sábado.

“Tratamos de hacer lo mejor que podemos, buscamos dar un auténtico sabor mexicano, aunque no es fácil encontrar los productos originales”, dijo Espinoza, quien además de platillos tradicionales, como tacos, tostadas o enchiladas ofrece, bajo pedido, recetas especiales de Chiapas y Yucatán.

“Mi cocina es sobre todo del centro y del sur de México; todos los días hago yo misma las tortillas con mi prensadora que me traje de México”.

Explicó que, además, buena parte de los productos que necesita, como mole, o chile ancho o chile guajillo, además de bebidas, se los proporciona dos veces al mes un proveedor que los compra directamente en México.

El local donde se encuentra el “Cúcara Mácara” no es propiedad de Espinoza y su marido, aunque como explicaron se beneficia de una renta prácticamente congelada.

“Si me gustaría un día regresar a México, pero por ahora todavía nos falta mucho, hay que trabajar bastante aún”, aseveró la restaurantera.

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