El MoMA exhibe la “Nueva York Delirante”, musa de los arquitectos

NUEVA YORK (AFP) – Nueva York es una ciudad donde lo fantástico coexiste con el pragmatismo del poder económico y esa contradicción que inspiró a arquitectos del mundo entero es objeto de una exposición en el MoMA.

El gran arquitecto holandés Rem Koolhaas lanzó en 1978 un libro iconoclasta, “Delirious New York”, un “manifiesto retroactivo” de Manhattan que reveló al mundo esa dualidad entre racionalismo extremo y fértil desorden.

Treinta años después, la muestra “Dreamland” recién inaugurada en el Museo de Arte Moderno, toma como punto de partida a este némesis de Le Corbusier, más inspirado por la “cultura de la congestión” urbana que por su ordenamiento.

Dibujos, proyectos y maquetas de proyectos creados a partir de los años 70 ilustran en una sola sala del museo los contrastes entre la densidad urbana y las infinitas posibilidades de un arquitectura a veces utópica.

Andres Lepik, conservador alemán del MoMA encargado de arquitectura contemporánea, explicó a la AFP que la exposición -abierta hasta el 27 de octubre- muestra cómo Manhattan inspiró a Koolhaas y otros creadores.

“Tras el glamour de los años 30 y 40 -dijo Lepik- en los 70s la ciudad estaba en quiebra, pero al mismo tiempo era la capital del poder económico, con el World Trade Center construido en 1973, símbolo del capitalismo triunfante”.

Acudían artistas y arquitectos de todo el mundo. “Nueva York era la capital hacia donde convergían todos los arquitectos, y allí, en Cooper Union y otras instituciones, había gente muy importante enseñando”, agregó Lepik.

“Rem Koolhaas y otros arquitectos europeos, como los austríacos Hans Hollein, Raimund Abraham y los del movimiento Hans-Rucker-Co (1967-1992), llegaron en los 70s a esta ciudad, que era totalmente distinta”, dijo.

La exposición muestra los proyectos más fantasiosos –aunque algunos realizados– incluyendo villas residenciales destinadas a una periferia donde evadirse del universo urbano.

Un video con el corto “Caught in the Act” (In fraganti), realizado por la la artista plática y esposa de Koolhaas, Madelon Vriesendorp -que ilustró además la portada del famoso libro-, también está incluido en la muestra.

Dreamland (país de sueños) hace referencia al ex parque de diversiones de Coney Island, en Brooklyn, que Koolhaas consideraba como elemento urbano fundamental de una ciudad donde la ilusión formaba parte de la realidad.

Coney Island, el Centro Rockefeller o el Downtown Atletic Club son los ejemplos más contundentes escogidos por Koolhaas para demostrar su teoría.

Construido en 1930, el Downtown Athletic Club era un rascacielos “art deco” con 35 pisos dedicados al bienestar físico de la elite financiera masculina de Wall Street, incluyendo una pileta en el piso 12 o un campo de golf artificial.

Un dibujo en el libro muestra dos hombres desnudos en un vestuario, comiendo ostras con guantes de box. “Es una ilustración de la contradicción de funciones”, explicó sonriendo Lepik. El edificio fue convertido en residencial.

Tres décadas después, la “Nueva York Delirante” de Koolhaas es otra ciudad y el arquitecto escribió en 2003 una suerte de epílogo a su libro, en un artículo publicado por la revista Wired bajo el título: “No más Delirio”.

Según Koolhaas, la gestión conservadora y enfocada en la seguridad (o de “tolerancia cero”) del ex alcalde Rudolf Giuliani en los 90s y una obsesión por la conmemoración “autocomplaciente” de los ataques de 2001 en la “Zona Cero” terminaron con la creatividad en Nueva York. Koolhaas dedica desde entonces buena parte de su tiempo a grandes proyectos en Dubai, China, Rusia o México.

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