Atribuyen alta criminalidad a crisis económica y a pandillas

Chicago.- La crisis económica y un reacomodo de poder de las pandillas han incrementado los índices de criminalidad en esta ciudad, aseguró Antonio Zavala, jefe del Distrito 10 del Departamento de Policía de Chicago.

El responsable de un área que comprende al vecindario hispano de La Villita, precisó en entrevista que sin embargo, “no son los barrios mexicanos, como se cree, los que presentan más actos violentos relacionados con la actividad de pandillas”.

Reconoció que Chicago es la ciudad estadunidense que más policías tiene, un total de 13 mil, y aún así no ha logrado frenar la actividad de estas bandas, que está relacionada principalmente con situaciones de desigualdad económica.

“Hay estudios, a los que la policía ha tenido acceso, que indican que hay muchas pandillas en la ciudad porque es una respuesta socioeconómica. No obstante, el crimen está más abajo que hace diez años”, expuso.

En muchos sitios de la ciudad la mayor actividad de estos delincuentes se da por el reacomodo de los grupos, pero no es el caso de La Villita, aún cuando ahí se registra un acto violento cada semana, explicó.

Consideró que si bien los estudios señalan a la pobreza como la causa de la existencia de pandillas, en los barrios mexicanos la falta de atención de los padres hacia sus hijos tiene un papel importante.

“Los estudios demuestran que el crimen sube y baja con la situación de la economía, yo no tengo prueba de eso, pero en mi experiencia de 30 años en esta profesión he comprobado que los padres tienen mucha culpa de que sus hijos se vuelvan pandilleros”, dijo Zavala.

Destacó que los jóvenes desde el quinto año de educación primaria ya están identificados con las pandillas, “y a los padres no les importa, no se hacen responsables de ellos, y dejan que sean los hijos quienes comiencen a dominar el hogar”.

La pobreza, dijo, no es justificación, y a pesar de ella hay formas de controlar la violencia y evitar que las pandillas se apoderen de vecindarios completos.

El jefe policial, quien dirige a más de 300 oficiales del Distrito 10, informó que en esta zona, integrada por barrios afroamericanos y mexicanos, existen 13 pandillas relacionadas con la venta de drogas, que están peleando territorio.

En los primeros seis meses del año, agregó, el crimen reportó un incremento en el área del 70 por ciento, con 18 asesinatos, el 43 por ciento de ellos relacionados con las pandillas.

Zavala, de origen puertorriqueño, aclaró que aún cuando la policía tiene identificados a los pandilleros y sus zonas de operación, el respeto a sus derechos civiles les impide actuar sin una denuncia previa.

“No podemos arrestar a una persona simplemente porque está parada en una esquina, tenemos que agarrar a los pandilleros en el acto, y ahí es donde necesitamos la cooperación del público”, precisó.

En su opinión, más que la apertura de lugares recreativos para los jóvenes se requiere un trabajo en el hogar por parte de los padres, debido a que las pandillas ejercen control en amplios territorios.

“Se tendrían que buscar sitios donde no exista influencia de estos grupos, lo que es difícil. Lo más importante es que los padres sean padres, porque aquí no hay fábricas de pandilleros, esos se crean en sus casas”, agregó.

Enfatizó que son los padres los principales responsables de que los jóvenes se conviertan en pandilleros, porque no les dan el calor y amor que necesitan y a veces por el trabajo los dejan literalmente abandonados.

Un segundo elemento para erradicar las pandillas, dijo, es que la comunidad se solidarice y denuncie la actividad de los delincuentes, “que nos llamen cuando vean a alguien que parece que tiene un arma encima o están escondiendo drogas”.

“En La Villita todavía hay cuadras donde no hay crimen porque la gente se conoce, se ayuda, sabe quien camina en su acera. Y para la policía la cooperación del público es el elemento más importante que tenemos”, afirmó.

Reconoció que los residentes les temen a los policías y que en un i

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