Un cantante que sueña con ganar el Grammy

La más grande aspiración del cantante salvadoreño Arquímedes Reyes es ganar un Grammy y que su madre suba al escenario “a decir lo que quiera”.

Así resume Reyes el más grande deseo en su vida artística, porque considera que el premio le pertenece a ella y a todas las personas que creen en él.

Reyes, de 26 años, actuará el 5 de agosto en el Día del Salvadoreño en Los Angeles, California, mientras que el 12 se presentará en la ciudad de Guatemala y el 26 del mismo mes en Managua, Nicaragua.

—¿Tu reciente presentación en Tysons Corner, Virginia es la primera en Estados Unidos?
—Si. Hace bastante tiempo que quería ir pero no se había dado la oportunidad. Quería hacer algo más que ir a cantar y se me dio la oportunidad de estar en la gala de CUS. Ahora solo hace falta ofrecer en Washington un mega-concierto.
—¿Qué impresión te causó tu primera experiencia en Washington?—Uno nunca sabe con qué se encontrará. Creo que es fundamental para un cantante tener un buen sonido y eso falló un poco, pero a pesar del defecto la respuesta fue excelente. La gente muy receptiva y se vio que en su mayoría eran salvadoreños con sus emociones a flor de piel.
—¿Y en Los Angeles donde te presentarás?
—Voy a las celebraciones del Día del Salvadoreño y del Salvador del Mundo el 5 de agosto. También es la primera vez que voy a Los Angeles.
—En la Ciudad de Guatemala dónde será tu presentación?
—En el Estadio Mateo Flores. El evento está a cargo del gobierno de Guatemala. A veces afuera nos apoyan más que adentro de nuestro país. Aquí en El Salvador se valora muy poco el arte.
—¿Has tenido alguna mala experiencia?
—Hace poco me sucedió que querían que cantara en la celebración de los 50 años del Club Deportivo Aguila. Y como era de esperarse, me dijeron que no tenían dinero, pero si querían que cantara de gratis. La gente no termina de entender que la música es una profesión. Aparte de que con un equipo como el Aguila sabemos como se llenan los estadios.
—¿El gobierno no te apoya?
—En lo económico hemos hecho un par de cosas con la Secretaría de la Juventud, pero apoyo como debe ser, no. Sí hay gente del Gobierno que me ha echado la mano.
—¿Consideras que no es una obligación del Gobierno apoyar a los artistas?
—Considero que no es una cuestión de obligación, pero creo que tampoco es de apatía. No están obligados, pero pienso que al ver que alguien está demostrando lo que puede hacer, que tiene talento y que está trabajando por algo; solo en esa situación el Gobierno debería intervenir y darle un empujón.
—¿Hablas por todos los artistas?
—No hablo solo de mi persona sino de atletas, bailarines, músicos, actores, gente que es buena en matemáticas; a todos los talentos. No es solo el gobierno que debe dar un poco de apoyo, sino el pueblo salvadoreño, que muchas veces prefiere ir a pagar 100 dólares por alguien que hasta borracho se sube al escenario y no paga 15 dólares por un cantante nacional.
—¿Es que no hay una cultura del artista en El Salvador?
—Muchos creen que apoyo es darme palmaditas en la espalda y decirme que soy bueno. En el caso del pueblo no basta con que me digan que soy bueno. Humildemente digo “no me digan algo que ya sé” si no fuera así no habría llegado donde me encuentro.
—¿En que te puede apoyar más el pueblo?
—En comprar mis discos, ir a los conciertos, llamar a las radios para pedir nuestros temas, no cambiar la radio cuando sale una canción de un artista nacional.
—¿Y quienes organizan los espectáculos tampoco te apoyan?
—Ese es otro rollo. A mi me han invitado a abrirle conciertos a Franco Devita, a Ricardo Montaner y otros. Mi sorpresa es cuando les pregunto ¿y cuánto pagan? Y me dicen “nada”, “estoy ayudándote a que te mostrés”. Pero eso se lo pueden decir a alguien que canta en el baño. Yo me dedico a cantar. Es una carrera. Yo tengo que pagar músicos y transporte para ellos, para mi y los bailarines.

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