Aumenta en Italia desconfianza hacia la inmigración

Por Mario Osorio Beristain.

Roma.- Debido al aumento de extranjeros, que se ha multiplicado por 25 desde 1970, en Italia aumentó la desconfianza hacia la inmigración y recientemente se decretó “estado de emergencia” nacional ante el presunto agravamiento del fenómeno.

Según el edicto del Ministerio del Interior, emitido el pasado 25 de julio, el estado de emergencia se dio ante “el persistente y excepcional flujo de extracomunitarios y a fin de potenciar las actividades de contraste y de manejo del fenómeno”.

“En el primer semestre de 2008, las personas desembarcadas en Sicilia, Puglia, Calabria y Cerdeña fueron 10 mil 611, mientras que en el mismo periodo de 2007 fueron 5 mil 380”, declaró el ministro del Interior, Roberto Maroni, al justificar la medida.

Estimó que hasta el pasado 20 de julio los inmigrantes arribados vía marítima sumaron 13 mil 102 personas y dijo que con el mantenimiento de esa tendencia en todo el año sumarán 30 mil. También recordó que sólo se extendió a nivel nacional una medida ya adoptada antes en tres regiones del sur.

Por su parte, el jefe del departamento de Libertades Civiles e Inmigración, de la misma cartera, Mario Morcone, explicó que en 2008 se ha dado un “excepcional flujo” de inmigrantes y solicitantes de asilo, sobre todo de Somalia y Eritrea.

Aseveró que la declaración del estado de emergencia permitirá la adopción de medidas aceleradas para la administración de los nuevos centros de acogida.

Italo Bocchino, vicepresidente del gubernamental Partido del Pueblo de la Libertad en la Cámara de diputados, argumentó que la emergencia es una respuesta a la criminalidad de los inmigrantes que, dijo, representan el 40 por ciento de la población carcelaria.

Pero organizaciones no gubernamentales (ONG9 y la oposición política no están de acuerdo, y el gobernador de la región de Puglia, Nichi Vendola (del Partido Refundación Comunista) no dudó en calificar de “fascista” la iniciativa del gobierno conservador de Silvio Berlusconi.

“De emergencia en emergencia el gobierno continúa alimentando el miedo en lugar de resolver los problemas”, declaró la dirigente del Partido Democrático, Rosy Bindi, quien como otros políticos opositores, dijo temer que se esté instaurando “un Estado policíaco”.

Para el responsable en Italia de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras, Loris De Filippi, no hay ninguna emergencia, sino una situación normal en un país que ha sido incapaz, desde hace años, de manejar adecuadamente el fenómeno de los desembarcos de indocumentados.

Destacó que a la isla de Lampedusa, el primer puerto italiano de arribo de los barcos con indocumentados que parten del norte de Africa, llegan en promedio 15 mil personas al año y que si bien en 2008 han aumentado 30 por ciento respecto a 2007, se mantienen en el mismo nivel que en años anteriores.

“Por lo tanto, es difícil decir, como lo hace el gobierno, que estamos ante una invasión o un excepcional flujo de arribos”, añadió.

Oliviero Forti, de la organización católica Cáritas, subrayó que el aumento de inmigrantes en verano es un fenómeno normal y expresó su preocupación por la declaratoria de la medida de excepción.

Para la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), principal sindicato italiano, no es otra cosa que el pistoletazo para iniciar “la caza al extranjero”.

La ONG Naga manifestó su “estupor” por la iniciativa del Ejecutivo y aseveró que en los últimos 15 años han entrado a Italia, anualmente, en promedio 150 mil extranjeros, muchos de los cuales se han convertido en “irregulares” debido al “insensato mecanismo de criminilización, derivado de las leyes actuales”.

La declaratoria del estado de emergencia se sumó a otras medidas del gobierno de Berlusconi, como el censo a gitanos o el decreto de ley por el que la inmigración ilegal se convierte en un delito perseguible penalmente y que han sido rechazadas por el Parlamento Europeo y por el Consejo de Europa.

“Las autoridades italianas están capitalizan

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