Rescatan del olvido joyas musicales de autores poco conocidos

* Este lunes, Instrumenta ofrece “Cinco siglos de contrabajo”

Oaxaca, 3 Ago (Notimex).- Bajo la batuta del violinista
argentino Manfred Kraemer, alumnos de cuerdas que participan en
Instrumenta Verano 2008 lograron, al menos por una velada, rescatar
del olvido a grandes autores como Georg Muffat, Count Unico Wilhem
Van Wassenaer, Johann Georg Ahle, Samuel Scheidt y Pieter Hellendaal.

Como parte de las actividades de este encuentro académico y
musical, que concluye el 9 de agosto, alumnos de cuerdas reunidos en
el Teatro Juárez, de esta entidad, ofrecieron “Proyecto Barroco:
Ilustres desconocidos”, que mostró la exquisita producción musical de
compositores que no han gozado del reconocimiento generalizado.

Con acompañamiento de Eunice Padilla, en el clavecín, la velada
musical comenzó con “La Gaya Poesía”, de Georg Muffat (1653-1704), de
quien Kraemer comentó que fue un compositor de los más importantes
del temprano barroco, fines del siglo XVII, 1680 o 90.

“Para nosotros es un compositor particularmente interesante,
pues su preparación tuvo influencia francesa e italiana, de donde
provenían las dos corrientes musicales más importantes de la época”,
explicó.

“Se trata -abundó- de un compositor que tomó y estudió dos
estilos que en la época eran antagonistas; el mundo barroco se
reducía al estilo francés y al estilo italiano, y en sus obras Muffat
testimonió cómo eran ambos estilos e incluso con algunas obras trató
de hacer alguna síntesis de los dos”.

El programa continuó con el “Concerto no.3”, de Wilhem Van
Wassenaer (1692-1766), un músico noble que contradijo las costumbres
de su época.

“En aquella época los nobles no podían realizar algo tan
“innoble” como una tarea manual, ni siquiera como tarea de
compositor, pues estaba por debajo de su rango; él era un conde,
probablemente la oveja negra de la familia, como apasionado músico,
chelista, violinista y compositor”, señaló Kraemer.

“Ruiseñor del río Unstrut”, de Johann Georg Ahle (1651-1706),
sobresalió en el programa musical por la nitidez con la que las notas
describieron ambientes campiranos, demostrando lo que Kraemer
describió como “el poder de la música para pintar paisajes sin tener
pincel ni palabras, sólo la maestría de su autor.

Le siguieron “Canzona sobre O Nachbar Roland”, de Samuel Scheidt
(1587-1654), quien nació y murió en Halle, ciudad que nunca abandonó;
hizo toda su carrera allí salvo por una corta estancia en Holanda,
dijo Kraemer.

Sigue.
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El emotivo concierto fue cerrado con el “Concerto grosso Op.3
no.1”, de Pieter Hellendaal (1721-1799), de quien se sabe poco; “fue
casi contemporáneo de Handel, un holandés que hizo íntegramente su
carrera en Londres, donde fue un autor sumamente reconocido de la
música instrumental; escribió sonatas para violonchelo, sonatas para
violín y algunos opus”, concluyó Kraemer.

La jornada sabatina de “Instrumenta Verano” incluyó además el
concierto “Madrigal”, la primera de las dos Galas de Maestros,
realizada en el Teatro Macedonio Alcalá.

En el marco de se concierto fue estrenada en Latinoamérica una
versión del “Trío para flauta, violonchelo y piano” de Felix
Mendelssohn (1809-1847), ejecutado con maestría por el flautista
Andrés Adorján, el violonchelista Dennis Parker y la pianista Edith
Ruiz.

El concierto, que celebró los elementos compartidos entre la
poesía y la música, comenzó con la ejecución a cargo de la pianista
Blandine Tricot de la Mirada II a las estrellas y la III titulada
Intercambio de las “Veinte miradas al niño Jesús”, de Olivier
Messiaen (1908-1992), compositor homenajeado por Instrumenta Verano
en el centenario de su nacimiento.

Con excepcionales ejecuciones, la velada continuó con “Los
madrigales para oboe, clarinete y fagot” de Bohuslav Martinu
(1890-1959) en la que participaron Thomas Indermuhle en el oboe,
Nobuyuki Kanai en el clarinete y David Tomás Realp en el fagot.

Uno de los momentos más emotivos se viv

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