Chespirito

Debo confesar que durante décadas me ha sorprendido la admiración que en toda Latinoamérica le tienen al Chavo del 8.

En el transcurso de los años y fuera al país que sea, muchos me preguntaban por Chespirito; como si fuera mi conocido o alguien de mi familia.

Y no fueron pocas las veces que en tiendas y taxis adivinaban por mi acento que soy mexicana; y cuando lo comentaban y les respondía que sí y que cómo lo sabían, contestaban “porque habla como el Chavo del 8”.

Y a ese hablar le debo, no haber sido citada a la policía local chilena una vez que me detuvo un carabinero, que se confesó fanático de la serie. Uno de los millones, podría decir, de fanáticos chespirianos que hay en Chile.

Finalmente después de tantas referencias, esta semana conocí acá en Santiago y en casa del padre de las telenovelas mexicanas y padrastro de los mil usos Valentín Pimstein, a Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido como Chespirito o El “Chavo”.

Valentín les ofreció a él y a su “señora” en la vida real “Doña Florinda”, Florinda Meza, una comida muy divertida a la que entre otras personas asistieron el recién llegado embajador de México Mario Leal Campos y su esposa.

Chespirito vino a Chile a actuar en cuatro funciones de la obra “11 y 12”; que por cierto, nada tiene que ver ni con el Chavo ni con el Chapulín que ha encarnado, y con la que dio en México tres mil doscientas funciones durante siete años

Y desde semanas antes de su llegada programas de la farándula y secciones periodísticas de algunos diarios, le dedicaron varios espacios.

Bolaños ya había estado en Chile en 1977; y entonces llenó dos veces el mismo día el estadio nacional, caracterizando a Chespirito; nombre que aclaró, es la pronunciación española y en diminutivo de Shakespeare.

Y en la comida nos contó con mucha satisfacción, que cuando estuvo en la universidad californiana de Stanford para dar una conferencia magistral, uno de los profesores asistentes le dijo que usa los videos del Chavo para enseñar buen español.

Específicamente sobre su personaje Bolaños nos dijo que no es posible comparar al Chapulín Colorado con Superman o Batman, que son superhéroes.

Mientras que lo más importante y destacado del Chapulín, es que aunque siempre tenía mucho miedo lo superaba, para poder enfrentar cualquier problema; cosa que no hacían personajes como los mencionados, que eran todopoderosos y no conocían el temor.

Y aseguró que el traje colorado del Chapulín se debió, a que no había en esa época en México mamelucos que no fueran blancos, azules, negros o rojos; y que pensó que esté último tono era a falta del verde, el que mejor le vendría.

Cosa curiosa, en las entrevistas que periodistas chilenos le hicieron ahora a Bolaños siempre hubo preguntas sobre su supuesta relación con narcos mexicanos y colombianos; y si había actuado ante ellos.

Respondió afirmativamente: “Si hemos actuado frente a muchísimos traficantes o asesinos, pero jamás conscientemente”, dijo al reportero de El Mercurio, Fernando Vial Reynal. Y agregó que aunque nunca antes de la actuación supo que se trataba de narcotraficantes, “tal vez de haberlo sabido hubiera ido igual”.

Vial le preguntó además, si él cree que superó como cómico la popularidad de Mario Moreno “Cantinflas” o de Charles Chaplin.

A lo que contestó que por número de personas que lo han conocido y han seguido su trayectoria “tendría que decir que sí”; pero que no podía opinar en cuanto a la calidad, a la trascendencia.

Con la misma facilidad con la que reconoció haber actuado para narcos, Bolaños admitió haber apoyado a Fox y a Calderón; del primero dijo que cometió menos errores de los que por años cometieron los gobiernos del PRI, y a Calderón le echó el elogio de que es más conocedor de la política.

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