Debuta Compañía de Danza Clásica de Yucatán con el ballet “Espartaco”.

Mérida, 4 Ago (Notimex).- Con una coreografía internacional y el
deseo de colocarse entre las mejores organizaciones dancísticas del
país, la Compañía de Danza Clásica de Yucatán presentó su primer
recital, el ballet titulado “Espartaco”.

La obra cumbre de Aram Khachaturiam, representada por primera
vez por un ballet mexicano, tuvo en la figura de Emmanuel Gutiérrez,
como intérprete, el mejor de los aciertos, pues su depurada técnica
hizo vibrar de emoción al público en cada una de sus participaciones,
tanto en los dos actos como en el epílogo del recital dancístico.

La coreografía de Víctor Salas sobre la original de Leonid
Yacobson dejó gratamente impresionados a los conocedores.

El recinto del teatro “José Peón Contreras” ofreció las
condiciones para que las primeras bailarinas Montserrat Castellanos
en el papel de “Egina” y de Tatiana Arcila como “Frigia”, también
lucieran sus cualidades.

Aunque la escenografía y el vestuario fueron modestos, estos no
impidieron la transportación del público a la antigua Roma, donde los
excesos, las ansias de poder, las traiciones y el desprecio por la
vida humana y la libertad fueron comunes.

En este contexto, “Espartaco” se convierte en el señor de los
esclavos que desean liberarse del yugo opresor y reunirse con su
amada “Frigia”, en manos del general romano “Craso”, interpretado por
Pablo Mercader.

La clemencia de “Espartaco”, quien logra vencer a sus opresores
romanos, se convierte al mismo tiempo en el peor de sus errores, pues
concluye con la muerte del líder.

Una de las estampas mejor logradas corresponde al duelo que
sostienen “Espartaco” y “Craso”, en la que es meritorio reconocer que
la interpretación de Castellanos como un romano altanero, traidor,
vengativo y sin escrúpulos suprimió sus contados errores.

Lo mejor del recital llegó durante el epílogo al momento en que
“Espartaco” se despide de “Frigia” previo a su muerte y las intrigas
de “Eginia” con las tropas de “Espartaco”, que permitieran detenerle,
así como la aprehensión misma.

Sin embargo, los momentos más virtuosos de la presentación
fueron la muerte del “Espartaco” y el duelo de “Frigia”, en donde
cada movimiento se convirtió en una estampa interna de dolor para el
espectador.

Así como los funerales del esclavo libertario, que mostró no
sólo la calidad del naciente ballet, sino también del ser humano,
mismo que busca trascender a la muerte y al yugo de la opresión, a
costa aún de la vida misma.

Aunque todavía se requiere de algunos ajustes, la Compañía de
Danza Clásica de Yucatán inició con el pie derecho su andar y con la
confianza del Instituto de Cultura de Yucatán, el aporte de la
tradición dancística local y la dirección de Víctor Salas.

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