Solzhenitsin, una “autoridad moral”, incluso para sus detractores

MOSCU (AFP) – El escritor ruso Alexander Solzhenitsin, fallecido el domingo en Moscú, se impuso como una autoridad moral por haber ayudado a Rusia a tomar conciencia de su pasado estalinista, pero sigue generando polémica por su indulgencia frente a las desviaciones de Vladimir Putin.

“No estaba de acuerdo con él pero eso no quita nada a la grandeza de su personalidad. Solzhenitsin es una de las grandes figuras del siglo XX”, declaró a la AFP Elena Bonner, viuda del Premio Nobel de la Paz Andrei Sajarov, interrogada por teléfono.

“No comparto su ideología nacionalista y monárquica y Andrei Dimitrievitch (Sajarov) tampoco la compartía e incluso la consideraba peligrosa”, añadió Bonner desde Boston, Estados Unidos, donde reside.

Elena Bonner estimó que aunque el nacionalismo del escritor ruso no era “agresivo” podría ser reivindicado por algunos políticos para justificar sus excesos y también lamentó sus relaciones con el ex presidente ruso Vladimir Putin (2000-2008) que en mayo pasado se convirtió en primer ministro, pues “ensombrecen” su vida.

Ex oficial del KGB, servicio secreto ruso, Putin visitó a Solzhenitsin en varias ocasiones y le entregó el prestigioso Premio del Estado. Al igual que su sucesor en el Kremlin, Dimitri Medvedev, lamentó el lunes la muerte del escritor, pues supone una “gran pérdida para Rusia”.

En un país en el cual el poder tiene dificultades para asumir las páginas más oscuras de la Unión Soviética, el homenaje oficial puso el acento en el compromiso del escritor al servicio de la “Patria”, sin referirse a los crímenes que el intelectual denunciaba en su obra.

Para Alexander Podrabinek, ex disidente soviético y defensor de los derechos humanos, Solzhenitsin “nunca apoyó a Putin”.

“Putin lo visitó como quien visita a un grande para hacerse notar”, afirmó Podrabinek antes de saludar a Solzhenitsin por su “gran autoridad moral para Rusia” y a “quien se le adeuda mucho”.

“Solzhenitsin hizo para los rusos la elección moral que a la gente no le gusta hacer”, afirmó Podrabinek explicando la actitud dividida entre los rusos frente al escritor fallecido el domingo, que en 1970 obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

“Hizo declaraciones con las que no estaba de acuerdo, al apoyar, por ejemplo, la pena de muerte. Y sin embargo, el tiempo, le ha dado a menudo la razón”, admitió.

El escritor Viktor Erofeyev habla en cambio de una figura “contradictoria” que abrió a los rusos una realidad, la de los campos soviéticos con “Archipiélago Gulag” pero “guardó silencio” sobre episodios trágicos de la era Putin como la guerra en Chechenia o la sangrienta toma de rehenes en una escuela en Beslan.

“Hizo lo que nadie había hecho antes: nos habló de la esencia de la historia soviética” pero su visión sobre el futuro de Rusia era “muy conservadora y pasada de moda, en el espíritu del siglo XIX”.

“Su silencio durante los ocho años de la presidencia de Putin me decepcionó mucho. Pero se le puede perdonar, pues ha contribuido a la caída del comunismo europeo”, concluyó Erofeyev, interrogado por la AFP.

“Hemos crecido bajo el signo de Solzhenitsin” y “cada uno sacará las lecciones de su herencia”, declaró el presidente de Memorial, Arseni Roguinski, mientras que el ex campeón de ajedrez Garry Kasparov aseguró que había aprendido de Solzhenitsin a “luchar contra el sistema”.

Boris Kagarliski, filósofo de izquierda, rindió homenaje al talento literario de Solzhenistin, a quien consideró “el último gran clásico que tuvo un vínculo entre la literatura de antes de la Revolución y la de la época soviética” pero también habló de su papel político “mitigado”.

“Por una parte, tiene el mérito de haber hecho del Gulag un tema de debate público, pero, por otra parte, era un conservador ortodoxo ruso y de ninguna manera un demócrata”, sentenció.

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