La Columna Vertebral – Voto de peso

José López Zamorano

A menos de 100 días de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre, no deja de ser revelador que el tema hispano ande nuevamente en boca de los políticos. Y es que parece natural que cada cuatro años cobre intensidad el cortejo para enamorar a una porción del electorado que puede ser decisiva en el desenlace de los comicios.

De acuerdo con cifras del Centro Hispano Pew, el número de hispanos elegibles para votar en 2008, es decir aquellos mayores de 18 años con ciudadanía estadounidense, es de 18.2 millones de personas, una cantidad record que representa un aumento sustancial en relación con el 2004.

De ese total, alrededor de 14 millones ya se registraron para votar. Pero la gran interrogante es doble: ¿Cómo lograr el registro de al menos cuatro de millones de latinos restantes? y ¿cómo entusiasmar a todo ese universo de votantes registrados para que efectivamente participe, tome una decisión bien informada y acuda a votar el 4 de noviembre?

Hasta el momento los signos son alentadores. A lo largo de las elecciones primarias fuimos testigos de una participación apasionada de muchos latinos, en especial de jóvenes que por primera parecían sentirse parte del proceso político.

Y ese es quizás uno de los aspectos más notables del maratónico proceso para llegar a la Casa Blanca: que los ciudadanos responden cuando los políticos les hablan en su idioma, y no me refiero sólo al lenguaje, sino en términos de sus aspiraciones, anhelos y necesidades.

No hay duda que los dos principales partidos, el Demócrata y el Republicano han mostrado un afán por acercarse a los votantes hispanos. Y no lo han hecho sólo en forma simbólica, con mensajes en español o comiendo arroz con frijoles en verbenas populares, sino hablando de temas de su interés, como la educación, los empleos, la salud y la migración.

Pero más allá de las preferencias que muestren las encuestas de opinión, es crucial que los votantes latinos analicen en detalle las propuestas de los candidatos y hagan un voto bien informado por aquél aspirante que mejor los represente y que acredite el compromiso para cumplir sus promesas.

Está demostrado que ni Demócratas ni Republicanos nos tienen en la bolsa a los hispanos. Ahora nosotros podemos demostrarles que nuestro voto pesa y que podemos hacerlo valer votando no sólo a quien nos habla al oído en español sino a quien muestre que será capaz de defender, desde la Casa Blanca, la bandera de nuestros intereses como ciudadanos plenos.

La Columna Vertebral es un servicio de la Red Hispana

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