“Yellow face”, el racismo encubierto de la multiculturalidad.

* Se estrena en el marco del DramaFest.

México, 5 Ago (Notimex).- Esta es la historia de un escritor que
utiliza al teatro como una forma de exorcizar el pasado, de mitigar
el dolor producido por la pérdida de su padre, recorriendo los pasos
que los llevaron a ser tan diferentes, pero iguales, con el objetivo
de recobrar un sueño perdido.

“Yellow face”, del escritor asiático-americano David Henry
Hwang, escarba en los sucesos que vivió la familia Hwang en la década
de los 90. el éxito que empezó a tener David con sus premiadas obras
de teatro y las alianzas económicas que su padre realizaba con
algunas campañas políticas estadounidenses.

La obra es contada a partir de los encabezados de periódicos
como el “New York Times”, “Semana teatral” o el “Boston Times”,
acompañadas por las declaraciones de líderes de opinión sobre las
acciones que realizan padre e hijo y sobre cómo su relación los
acerca y sus actitudes los separan.

La puesta en escena mezcla disputas familiares, conflictos
políticos y sociales de los asiático-americanos en Estados Unidos y
la búsqueda de paz en ese torbellino de problemas que desembocan en
una obra de teatro que habla sobre el origen, la raza, las costumbres
y la identidad.

El relato es un reclamo sobre las promesas del sueño americano y
las injusticias en las cuales se ven envueltos los extranjeros. Saca
a la luz las discriminaciones encubiertas de tolerancia multicultural
que los “cara amarilla” sufren.

El protagonista crea un personaje “judío asiático-siberiano” que
le permite mostrar la dualidad de los discursos antidiscriminatorios.

Mientras el mundo real se vuelve amenazante y hostil, otro
relato surge en escena, es radicalmente diferente y trata sobre la
búsqueda de la esperanza de encontrar la tranquilidad en la vida,
lejos del odio y la segregación.

Una serie de correos electrónicos son la bitácora de un
personaje que se desdobla y escapa de su autor para mandarle recados
sobre un lugar en el cual la fe puede ser reencontrada con el sonido
de una tonada que es expresada al unísono en un remoto pueblo de
China. “El arroz alimenta al cuerpo, la canción al corazón”.

La escenografía de Morgana Ludlow está compuesta por un espacio
circular de madera clara, provisto a los lados del escenario, de dos
compartimentos con cajones unidos por un estante con grandes pelotas
transparentes, utilizadas por los actores para sentarse y que dan una
impresión de inestabilidad a los personajes.

Entre flashes y grabadoras, Miguel Conde, Ricardo Esquerra, José
Sefami, Ernesto Alvarez, Llever Irae, Irene Akiko y Marisol Castillo
caminan con los pies descalzos por el escenario, lugar que los cerca,
oprime, tortura y asfixia, mientras reflexionan sobre la importancia
del nombre de una familia y su origen.

Richard Viqueira -becario del Consejo Nacional para la Cultura y
las Artes, a través del Fonca y quien actualmente también dirige la
obra El evangelio según Clark- presenta esta historia de xenofobia e
intolerancia, de lealtades y enemigos al estilo macartista; odios que
a partir del 11 de septiembre de 2001 alimentaron una paranoia
colectiva y construyeron importantes carreras políticas.

“Yellow face” se presentará de martes a jueves en el teatro El
Granero, del Centro Cultural del Bosque, hasta el 28 de agosto, en el
marco del festival teatral DramaFest.

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