.Analizan en seminario el aporte del Método de Konstantin Stanislavky.

México, 6 Ago (Notimex).- Para lograr la libertad creativa en
escena -lo cual significa experimentar emociones- es necesario que el
actor se libere de toda tensión, para lo cual el Método Stanislavsky
desarrolla una serie de ejercicios que buscan detectar y eliminar
toda rigidez corporal.

Así se señaló en el Segundo Análisis del Método de enseñanza de
Konstantin Stanislavsky, realizado el 2 de agosto pasado en el Teatro
General de San Martín en Buenos Aires, Argentina, donde se discutió
las coincidencias y diferencias de dos métodos pedagógicos de
actuación, el Strasberg y el del maestro ruso.

Los ejercicios en este método de actuación abarcan desde los
pies hasta la cabeza y puede durar de una a dos horas. La teoría
sostiene que el cuerpo del actor debe estar relajado para permitir
que la emoción fluya sin trabas, para lo cual el actor debe
verbalizar y exteriorizar sus emociones mediante sonidos.

El maestro ruso de las artes escénicas modernas, Konstantin
Stanislavsky, creador del “realismo psicológico” y de la llamada
técnica vivencial para abordar la actuación, murió el 7 de agosto de
1938, dejando un método vivo usado en la dramaturgia mundial.

Konstantin Serguéievich Stanislavsky, su nombre completo, nació
en Moscú el 17 de enero de 1863. Su familia tenía un grupo de
representación dramática llamado “El círculo Alekseyeva”, al cual se
incorporó a los 14 años.

La preocupación del joven Konstantin por todos los detalles le
llevó rápidamente a constituirse en el líder del grupo, adoptando el
seudónimo de Stanislavsky.

En 1888, a los 25 años, estableció “La sociedad de arte y
literatura”, como una compañía de aficionados.

Nueve años después se unió al escritor, actor y director ruso
Vladimir Nemirovich-Danchenko (1859-1943), con quien organizó el
“Teatro de Arte de Moscú”, en el cual continuó desarrollando y
aplicando su método e inició la transformación del teatro
contemporáneo.

Uno de sus mayores éxitos fue la representación de las obras de
Anton Chejov y de “El enemigo del pueblo”, de Henrik Ibsen, en 1905,
en la Rusia zarista, en medio de la mayor represión que vivió su país
a principios de siglo, antes de la Revolución.

A pesar de que la censura zarista cortó la obra de Ibsen y
censuró todo lo que consideraba peligroso, la pieza tuvo tal éxito
que le costó la carrera a todos los censores.

Sigue

Analizan en seminario. dos. censores

El público se sintió tan tocado con la obra que la interrumpió
con aplausos y llantos porque los asistentes vieron reflejado allí su
propia tragedia.

“No te creo, no me convences”, eran las frases preferidas de
Stanislavsky, actor, director y empresario teatral y operístico que
cambió el rumbo del teatro Occidental a principios del siglo pasado.

El Método Stanislavsky, que está condensado sobre todo en tres
libros: “Un actor se prepara”(1936), “Construyendo un carácter”
(1948) y “Creando un rol”, es absolutamente necesario en la
biblioteca de un actor; además, ha sido descrito y aceptado por los
conocedores como la “Biblia del teatro occidental”.

En ellos, Stanislavsky describe una serie de mecanismos,
prácticas y conceptos que ayudarán a un actor a manejar sus propias
emociones y a transformarlas en las del carácter que debe
representar.

El método de entrenar a un actor se basa en el descubrimiento de
que un actor puede recabar sus propias experiencias y emociones y
reemplazarlas por las del personaje que debe caracterizar, lo que le
permite crear el enlace con la audiencia.

Muchos de los grandes actores contemporáneos le deben a este
método haber logrado el éxito que han gozado, por ejemplo, los
hermanos Lionel y Ethel Barrymore, Lawrence Olivier, Anthony Hopkins,
Orson Wells, Marlon Brando y Dustin Hoffman, por mencionar algunos.

Cabe destacar que aun cuando Stanislavsky ocupa gran parte de su
sistema en explicar cosas que hoy día son de sentido común, su método
sigue siendo uno de los más valiosos elementos d

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