Texas ejecuta a Medellín en desacato de la justicia internacional

Por Francisco Trujillo.

Huntsville.- Texas ejecutó esta noche mediante inyección letal al mexicano José Ernesto Medellín Rojas, en desafío a las peticiones de numerosas instancias y organismos internacionales de derechos humanos.

La ejecución procedió luego de un retraso de casi tres horas en espera de que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos decidiera sobre la última de las múltiples apelaciones que a lo largo de los años interpusieron abogados en cortes estatales, federales e internacionales.

El mexicano de 33 años de edad, originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas, fue declarado muerto a las 21:57 horas locales (03:57 GMT), nueve minutos después de que se le comenzara a inyectar la dosis letal de drogas en la cámara de la muerte de la Unidad Carcelaria Walls, en la comunidad de Huntsville, al noroeste de Houston.

En su última declaración, sujeto a la camilla momentos antes de morir, Medellín pidió perdón a los familiares de Elizabeth Peña, de 16 años, y Jennifer Ertman, de 14, quienes fueron violadas y asesinadas por él y por otros cinco integrantes de una pandilla en Houston en 1993.

“Lamento que mis acciones les hayan causado dolor. Espero que esto sea la recapitulación que buscan. Nunca odien a alguien por lo que haga. Nunca alberguen odio”, dijo mirando directamente a Adolph y Melissa Peña, padres de Elizabeth, y a Randy Ertman, padre de Jennifer.

Luego Medellín se volteó y se dirigió a su amiga Sandra Crisp para decirle: “Te amo, te amo”. Después, tranquilo, Medellín volteó su rostro al guardia de la prisión y le dijo lo que serían sus últimas palabras: “Es hora”.

El mexicano recibió en seguida la inyección de tres dosis letales que le paralizaron el corazón, y expiró nueve minutos después sin más reacciones que dos pequeños suspiros.

En la ejecución estuvieron presentes también como testigos sus abogados Sandra Babcock y Francis Donovan, además de cinco reporteros y personal de la prisión.

Babcock, quien por varios años coordinó la defensa de Medellín bajo el Programa de Asistencia Legal a Mexicanos en Pena de Muerte, sostenido por el gobierno de México, dijo visiblemente consternada luego de la ejecución: “Lo que presenciamos aquí no sólo se trata de la ejecución de un mexicano sentenciado a muerte”.

“Se trata también del ciudadano estadunidense al que se le expone ahora en el extranjero y se trata también de un gobierno que no respeta tratados internacionales”, añadió.

Medellín, de 33 años de edad, pasó a ser el séptimo mexicano en ser ejecutado en Estados Unidos desde 1976, cuando se reactivó la aplicación del castigo capital en este país.

Su ejecución, la quinta que se efectúa en Texas en lo que va del año y la primera de seis programadas para este mes, se efectuó a pesar de los múltiples esfuerzos promovidos por México para frenar la aplicación de la sentencia.

La ejecución de Medellín coloca a Texas en pleno desacato de acuerdos internacionales.

Las autoridades estatales rechazaron acatar la petición de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, en la que solicitó suspender la ejecución de Medellín y la de otros reos mexicanos sentenciados a muerte hasta que sus casos fueran revisados de nuevo.

En marzo de 2004, la CIJ ordenó a Estados Unidos la revisión de 51 casos de mexicanos sentenciados a muerte al determinar que en su detención se habían violado sus derechos a la asistencia consular.

En su fallo, la Corte Internacional dictaminó que Estados Unidos violó el artículo 36 de la Convención de Viena de 1963 al no ofrecer a los mexicanos la posibilidad de acogerse a su derecho a asistencia diplomática “sin retraso” tras su detención.

La decisión de la CIJ obligó al presidente George W. Bush a solicitar a Texas y los gobiernos de otras entidades que celebraran audiencias para revisar cada uno de los casos cubiertos por el fallo.

Texas se opuso a dicha revisión al argumentar que la petición de Bush excedía los límites constitucionales de la autoridad federal.

El pa

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