Transexuales latinoamericanos pugnan por plenos derechos legales y de salud

MÉXICO (AFP) – Más de 300 transgénero de Cali, Colombia, dedicadas al trabajo sexual, decidieron hacerse su propio carnet de identidad, en el que aparece su nombre e imagen femenina, se enumeran sus derechos y les ha permitido tener acceso a algunos servicios de salud, sobre todo en la prevención del sida.

“Desde muy jóvenes fuimos excluidas o huimos de nuestra casa. La mayoría no tenemos un carnet de identidad y eso hace que muchas no podamos acceder a los beneficios por ejemplo de salud, como son los programas de prevención de VIH-sida”, afirma Valentina Riascos, de la organización Santamaría de Cali, que integra la Red Latinoamericana y del Caribe de Personas Trans (Lactrans).

En el marco de la XVII Conferencia Internacional de Sida que se realiza en la Ciudad de México, Valentina explicó la experiencia de los transexuales agrupados en su organización y cómo decidieron crear este documento de identidad que no busca sustituir al oficial, sino sentar las bases de un futuro reconocimiento.

En esta tarjeta de identificación, que usan un total de 324 transgénero de Cali que cuentan con ella, aparece el nombre que han adoptado como mujeres, su fotografía con apariencia femenina y una serie de recomendaciones de cómo actuar ante la autoridad, sobre todo ante la policía, cuando son violados sus derechos humanos.

“Con este carnet buscamos que se reconozca nuestra identidad y se nos de un respaldo para un documento oficial, no es un reemplazo de una cédula de ciudadanía. Sabemos que la policía no respeta este documento, que lo tiran a la basura, lo pisotean, pero nos ha ayudado a acercanos a la red hospitalaria de Colombia”, añade Valentina.

La transgénero argentina Marcela Romero, coordinadora de Lactrans, señala que en muchos países de América Latina el temor a la discriminación y la vergüenza que en los transexuales y travestis causa el ser tratadas con su identidad masculina hace que no acudan a los servicios médicos, sobre todo de salud sexual.

“Hay compañeras muy graves, que van al médico, pero cuando las llaman por su nombre masculino en la sala de un hospital y todos las ven, retiran rápidamente los medicamentos y se van. Y a los tres meses ya se les cayó el pelo, están enfermas del estómago porque no saben cómo tomar los medicamentos, por vergüenza no preguntaron”, explica.

Si embargo, Marcela reconoce que en Argentina los transexuales y transgénero han conseguido que, al menos en la atención médica, sean tratadas con su nueva identidad femenina, además de que en el Legislativo argentino ya fue presentada la iniciativa para la Ley de Identidad de Género.

“Trabajamos con ONUSIDA en Argentina y conseguimos que el ministro de Salud firmara una resolución para que se nos atienda a todas las personas transexuales, travestidas y transgénero con nuestro nuevo nombre e identidad de género”, explica.

Otro reclamo unánime de las personas transgénero, sean latinoamericanas, de Europa o de Asia, es que los organismos internacionales dejen de agruparlas en el grupo denominado “hombres que tienen sexo con hombres (HCH)” y que creen programas de prevención y estudios de VIH-sida centrados en esta comunidad.

“Si nos incluyen entre los HCH nos están excluyendo, nos discriminan, es como si no existiéramos. Nosotros nos identificamos con una identidad femenina, por eso no podemos ser ubicadas en los HCH, por eso necesitamos campañas y acciones destinadas a nosotras”, señaló Valentina Riasco.

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