Enfrenta Italia shock cultural por inmigración

Por Mario Osorio Beristain.

Roma.- Con un número de extranjeros que se ha cuadruplicado en la última década, Italia vive un shock cultural que algunos comparan al registrado en Estados Unidos a inicios del siglo XX, con el arribo masivo de inmigrantes.

Sin una historia de colonización similar a la vivida por otras naciones europeas como Francia, Gran Bretaña o España, el país de la bota cuenta actualmente con casi cuatro millones de extranjeros, frente a una población total de 59.5 millones de personas.

“En los últimos 10 años, la presencia en Italia de inmigrantes originarios de países con fuerte presión migratoria se ha cuadriplucado, llegando a cuatro millones de personas”, según el reciente reporte del ISMU, un instituto científico de investigaciones sobre multiculturalidad.

Estimó, sin embargo, que a ese total se debe añadir el número de ilegales, que en 2008 representaría a más de 650 mil personas.

Pero si se compara la situación actual con la de 1970, se encuentra que la presencia de extranjeros se ha multiplicado por 25 en menos de 40 años.

Barrios enteros de las principales ciudades se han vuelto multiculturales casi de la noche a la mañana, y las escuelas de educación elemental enfrentan el reto de integrar a 500 mil alumnos (seis por ciento de la población escolar) de 191 nacionalidades, según un reporte del centro de estudios Censis.

De acuerdo con la organización católica Cáritas, en su informe Cáritas/Migrantes 2008, sólo en el municipio romano hay 290 mil inmigrantes, de ellos 103 mil son católicos originarios de los cinco continentes, 18 mil protestantes, 58 mil musulmanes y 16 mil 500 de religiones orientales.

Pero la presencia de extranjeros, cada vez mayor, ha traído consecuencias políticas y el nuevo gobierno de derecha de Silvio Berlusconi arribó al poder con la promesa de poner un alto a la inmigración, a la que los italianos asocian con la criminalidad.

Como primer paso el ejecutivo conservador emitió una de las leyes sobre inmigración más rigurosas de Europa.

También inició redadas en campos gitanos y ordenó el censo de ese grupo, causando el rechazo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Amnistía Internacional y hasta el Parlamento Europeo y el Vaticano.

En contraste, la oficialista Liga del Norte basa su plataforma política en el rechazo a los extranjeros.

“Ellos también sufrieron la inmigración y terminaron en reservas”, se puede leer en los cartelones de propaganda de la Liga, que muestran a Toro Sentado y otros personajes indígenas norteamericanos.

Los datos señalan, sin embargo, que sin inmigrantes la población italiana habría ya desde hace años comenzado su lenta extinción, debido al brusco frenazo de la tasa de natalidad.

Además, la economía se estancaría, sobre todo porque los extranjeros son mano de obra indispensable en las fábricas del norte y en la agricultura del sur.

Según el Instituto de Estadísticas Nacional (Istat), el año pasado fueron registrados en Italia 390 mil inmigrantes legales.

Destacó que mientras la edad promedio de los italianos es de 43 años, la de los extranjeros desciende a 30.9, además de que las mujeres extracomunitarias suelen tener más de dos hijos frente al 1.3 de las italianas.

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