Trasladan el cuerpo de Medellín a funeraria en Houston

Houston.- El cuerpo del mexicano José Ernesto Medellín Rojas, ejecutado el martes por las autoridades de Texas, fue llevado el miércoles a una funeraria de Houston para que sea visitado por amigos y familiares.

Una vocera de la Casa Funeraria Compean informó que el cuerpo fue recogido esta madrugada en Huntsville y trasladado a Houston, donde reside la familia del mexicano, y precisó que “estará expuesto de las 13:00 a las 21:00 horas”.

A las 13:00 horas de mañana jueves será realizada una misa de cuerpo presente en la Iglesia Católica de St. Charles Borromeo, ubicada justo al norte del centro de Houston.

Tras el servicio religioso, los restos de Medellín regresaran a la funeraria para ser cremados y las cenizas le serán entregadas a su familia, indicó la vocera de “Compean Funeral Home”.

Semanas antes, el mexicano solicitó al Departamento de Justicia Criminal de Texas a cargo de conducir la ejecución, que sus restos fueran entregados a Sandra Crisp para que ella dispusiera de los mismos y evitar el dolor que estos trámites causarían a su familia.

Medellín fue ejecutado la noche del martes mediante inyección letal, tras desafiar Texas una orden de la Corte Internacional de Justicia de la Haya para que no lo hiciera, una petición también del gobierno federal de Estados Unidos y grupos de derechos humanos.

El mexicano de 33 años de edad, originario de Nuevo Laredo, Tamaulipas, fue declarado muerto a las 21:57 horas locales (03:57 GMT), nueve minutos después de inyectarle la dosis letal de drogas en la cámara de la muerte de la Unidad Carcelaria Walls, en Huntsville.

En su última declaración, sujeto a la camilla y momentos antes de morir, Medellín pidió perdón a los familiares de las dos adolescentes que fueron violadas y asesinadas por él y por otros cinco integrantes de una pandilla en Houston en 1993.

“Lamento que mis acciones les hayan causado dolor”, dijo Medellín dirigiéndose a dos de los padres y una de las madres de las víctimas, Elizabeth Peña, de 16 años, y Jennifer Ertman, de 14 años.

“Espero que esto sea la recapitulación que buscan. Nunca odien a alguien por lo que haga. Nunca alberguen odio”, dijo mirando directamente a Adolph y Melissa Peña, padres de Elizabeth y a Randy Ertman, padre de Jennifer.

Medellín pasó a ser el séptimo mexicano en ser ejecutado en Estados Unidos desde 1976, cuando fue reactivada la aplicación del castigo capital en este país.

Su ejecución es la quinta que se efectúa en Texas en lo que va del año y la primera de seis programadas para este mes, a pesar de los múltiples esfuerzos promovidos por México para frenar la aplicación de la sentencia.

La ejecución de Medellín coloca a Texas en pleno desacato de acuerdos internacionales luego que las autoridades estatales rechazaron acatar la petición formulada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya.

En dicha petición se solicitaba suspender la ejecución de Medellín y la de otros reos mexicanos sentenciados a muerte, hasta que sus casos fueran revisados de nuevo.

En marzo de 2004 la CIJ ordenó a Estados Unidos la revisión de 51 casos de mexicanos en castigo capital, al determinar que en su detención se habían violado sus derechos a la asistencia consular.

El gobierno de México envió la noche del martes una nota diplomática de protesta a Estados Unidos por la ejecución de su connacional, al señalar que la aplicación de la sentencia se dio en violación al derecho internacional.

En la nota, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México expresó su preocupación por el precedente que pueda sentar este caso para los derechos de los connacionales que puedan ser detenidos en Estados Unidos.

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