Víctima de violación, Jacqueline adquirió el Sida y tuvo un bebé

Por Arely Muñoz.

San Salvador.- La vida le jugó una mala pasada a Jacqueline el día que fue abusada sexualmente en un hotel y de ese hecho quedó embarazada y, por si fuera poco, fue infectada con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del Sida.

La mujer, de 38 años de edad, relató a Notimex que la vida la marcó para siempre y aunque sabe que la enfermedad no tiene cura, ruega a Dios que le dé una mejor calidad de vida para ver crecer a sus dos hijos y dejarlos formados.

La historia de Jacqueline (nombre ficticio) es una de muchas de las mujeres en El Salvador que sufren la mortal enfermedad, porque fueron violadas o por la infidelidad de sus esposos o parejas.

Al iniciar la charla, la mujer comentó, con voz quebrada y casi murmurando, que “el papá de mi último niño es parte de mi virus”.

Jacqueline, que por 10 años se desempeñó como cosmetóloga, recordó que ella ofrecía masajes relajantes en varios hoteles capitalinos, y en 2002 un huésped requirió el servicio y ella subió a la habitación.

El hombre parecía amable, sin embargo de repente le preguntó que si ofrecía servicio de sexo y, sorprendida, le manifestó que no, pero el huésped se levantó y con furia le expresó: “pero conmigo sí lo vas a hacer”.

Tras amenazarla, el hombre le puso un arma en la cabeza y Jacqueline sólo recuerda que pensó que si se oponía y moría, con quién quedaría su hija, ya que tuvo una experiencia desagradable con el padre de la menor, quien las abandonó en medio de una gran pobreza.

“Hoy lo vas a hacer conmigo, si no te mato, entonces yo pensé: mejor prefiero que me viole, porque si no quién va a criar a mi hija, mi familia es pobre”, señaló la mujer en su relato.

Luego de haber sido abusada, ella confesó que el sujeto le dijo: “esto que he hecho no es nada. ¿Qué pasaría si te digo que tengo Sida?”

Aterrorizada por lo que había escuchado, la mujer agregó que en ese momento “yo no lo quise aceptar, no lo creí y me rehusaba y decía: Dios mío, hazme un milagro, que esto no sea así”.

Producto de lo vivido se encerró a llorar y días después comenzó a sentir mucha fiebre, dolor de cabeza y escalofríos -síntomas propios del Sida-, aunque al ir a consulta médica le diagnosticaban dengue o paludismo.

Sin embargo, Jacqueline dice que ella estaba segura que se había contagiado del VIH y que lo confirmó al buscar información en la sección de salud de un diario local.

“Sin hacerme la prueba, dije: Yo tengo Sida”, añadió la mujer y manifestó que como había estado muy atribulada por los sucedido, no se había percatado que durante cuatro meses no le había bajado la regla, luego de haber sido violada.

Relató que una doctora le confirmó que tenía Sida, sin embargo la especialista le sugirió que se hiciera otra prueba por si había una equivocación, pero ella le contentó: “si un examen sale positivo es porque tengo Sida”.

“Para qué me lo iba hacer de nuevo (el examen) si el hombre ya me lo había dicho también”, anotó Jacqueline y añadió que además no tenía para hacerse otra prueba, porque sólo contaba con el dinero para comprar la leche de su niña.

La profesional en medicina le dijo además que era probable que a raíz de una pequeña hemorragia que tenía, abortara el bebé, a lo que ella le respondió: “Yo no estoy embarazada. Pero sí lo estaba”.

Recuerda que “lo más duro fue enfrentar a la familia, porque sabían que no tenía pareja tras la mala experiencia que tuve con el papá de mi hija”.

Sin embargo, le contó primero a una hermana que también estaba embarazada y ella le respondió: “pero si no andas con nadie”.

Como no se atrevía a contar lo que le había pasado con el individuo que la contagió, cometió un error al decirle a su hermana: “la verdad es que no sé de quién es y entonces la familia pensó que yo me había acostado con varios hombres”.

Para Jacqueline, todo ha sido muy duro, porque aunque su mamá y sus otros hermanos supieron que la habían violado y le creyeron, su hermana la ve con recelo y le recrimina por qué

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