Predomina la calidad en la antología “Poemas al viento”.

México, 8 Ago (Notimex).- La calidad de los escritos es el
criterio más importante que debe cubrir una antología literaria, y es
el caso de “Poemas al viento”, compilación de 49 obras reunida por el
poeta José Angel Leyva.

El volumen, que será presentado el domingo 10 de agosto en el
Palacio de Bellas Artes, con la participación de Eduardo Mosches,
Eduardo Langagne, Lucía Rivadeneyra y José Luis Gutiérrez Cureño, no
cae además en faltas que se suelen cometer como son la generalidad de
la obra y el predominio de la subjetividad del antologador.

La obra, cuya presentación contará con la moderación del propio
Leyva, tiene como hilo conductor ser una muestra de distintas formas
en que se han usado la palabra “viento”, ya sea como imagen, elemento
metafórico o cuantificador de sentido.

Es decir, no se está ante un compendio de formas similares, ni
de recursos afines, ni siquiera de conceptos compartidos, por lo que
el valor anecdótico de esta antología radica en la riqueza sobre el
concepto del viento.

“Poemas al viento” reúne una muestra considerablemente amplia en
varios sentidos, siendo el histórico el más importante de ellos, ya
que se encuentra lo mismo el culteranismo barroco de Luis de Góngora
y Argote que el romanticismo de Gustavo Adolfo Bécquer y José de
Espronceda.

También se encuentra en la lista que hizo Leyva el exilio
español con León Felipe, la Generación del 27 con Vicente Aleixandre,
Federico García Lorca, Luis Cernuda y Rafael Alberti; y más adelante
los poemas son dispuestos de acuerdo a la fecha de nacimiento de sus
autores.

En este punto se incluyen poetas mexicanos, argentinos,
colombianos, bolivianos, uruguayos y hasta poetas que no son de
lengua hispana, habiendo un poema por autor y la muestra termina en
los años 70.

No obstante, a manera de apéndice, existe una pequeña muestra de
poetas del Estado de México, en total tres, de los que la más joven
nació en la década de 1980.

La calidad de algunos poemas incluidos merece mención aparte.
Tal es el caso de “El viento”, de Aleixandre, que con una columna
vertical de versos cortos (hexasílabos), logra una agilidad fonética
que sugiere junto con el contenido la idea del tiempo incontenible.

Otro ejemplo es “Garganta”, de Antonio Deltoro, que tiene un
tono muy sencillo pero insondablemente profundo, en el que se
entrelazan semánticamente la idea del viento con la palabra, como
sinónimos de un mismo hecho orientado al arte.

Un tercero es el poema de Cecilia Romana, también titulado “El
viento”, donde la imagen de éste se constituye en elemento mítico más
allá de la potestad del hombre y de su influjo, como una entidad que
desarrolla, interviene y fomenta de algún modo la historia del hombre
y del poeta.

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