.Sigue impresionando en el mundo la obra del pintor Francisco Zúñiga.

México, 8 Ago (Notimex).- Calificado como uno de los mexicanos
más notables del siglo XX y el mejor escultor de la política nacional
de estilo moderno, la obra del artista Francisco Zúñiga, fallecido el
9 de agosto de 1998, es conocida en todo el mundo.

Dicha figura, quien se destacó por incorporar los principios
estéticos del muralismo y por ubicar las raíces prehispánicas en el
contexto latinoamericano del siglo XX, fue un escultor y pintor
nacido en San José de Costa Rica, el 27 de diciembre de 1912.

Aunque más tarde fue seducido por México, país en el que decidió
vivir y en el cual falleció el 9 de agosto de 1998 a los 86 años de
edad.

Francisco Zúñiga aprendió su oficio en el taller de su padre,
Manuel Zúñiga Rodríguez, autor de imágenes religiosas y continuador
de una tradición familiar de tallistas y escultores.

En 1927 se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad
natal, donde recibió lecciones de dibujo por poco tiempo. En el
periodo 1928-1934 trabajó como ayudante en el taller familiar de
escultura religiosa.

En 1935 ganó el primer premio del Salón de Escultura en Costa
Rica, con una imponente escultura en piedra que denominó “La
maternidad”.

Fijó su residencia en México, en 1936. Más tarde estudió diseño
con Rodríguez Lozano y escultura con Oliverio Martínez, con quien
colaboró para realizar los innovadores grupos escultóricos del
monumento a la Revolución Mexicana.

En 1938 fue nombrado profesor la escuela de Escultura y Talla
Directa “La Esmeralda”, dirigida por Guillermo Ruiz, su fundador.

Para los estudiosos de su obra, la técnica de Zúñiga se
distinguió básicamente por la mezcla que logró entre el Occidente
europeo y las antiguas raíces indígenas, la cultura popular y el
urbanismo contemporáneo, que siempre caracterizaron sus obras.

Fue profesor de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y
Grabado “La Esmeralda” y de la Escuela de Diseño y Artesanías. Llevó
a cabo diversas obras públicas en México y el extranjero, entre las
que destacan “El minero” (1949), en Angangueo, Michoacán; el
monumento a Ramón López Velarde (1952), en Zacatecas; “La pesca y la
cosecha” (1952), entre otras.

Sigue
Sigue impresionando. dos. otras.

Zúñiga viajó a San Francisco, California, en 1973, para
participar en el proyecto “Mexican Masters Suite”, y ahí efectuó sus
primeras litografías, entre las que destacan “Soledad acostada”,
“Monumento a la agricultor” (1976), “La familia”(1978) y “Tres
mujeres caminando” (1981).

Con su pieza “Grupo frente al mar” (1984) obtuvo el Premio
Kotaro Takamura, en la Tercera Bienal de Escultura de Japón y dos
años más tarde presentó una exhibición en el Museo de la Orangerie,
de París.

La nacionalidad mexicana le fue concedida en 1986, al siguiente
año ingresó a la Academia Mexicana de las Artes.

Perdió la vista en 1990, sin embargo, esto no impidió que
continuara trabajando en piezas de terracota hasta 1993, en que
decidió abandonar su labor artística.

Tiempo después, el Palacio de Bellas Artes le organizó un
Homenaje Nacional que incluyó una exposición retrospectiva conformada
por más de 200 obras entre dibujos, óleos, litografías y esculturas
en bronce, madera y mármol.

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