Llama Marco Antonio Lugo a rescatar tradición de la novela gráfica.

* Desarrolla proyecto para ensanchar frontera entre lo visual y lo literario.

México, 12 Ago (Notimex).- Para Marco Antonio Lugo Gómez hay un
rincón poco explorado que involucra a la literatura y a las artes
plásticas y que no guarda relación con el cómic o el cuento
ilustrado. Un nicho tan singular, afirma, que las únicas referencias
son los diarios de viajeros de antaño en los que narraban sus
peripecias con textos, poemas y dibujos.

“La novela ilustrada concebida como arte objeto, no ha sido muy
explorada en los años recientes. Se trata de historias narradas a
través de viñetas artísticas y de pequeños textos simbólicos que a
menudo no obedecen a una narrativa tradicional”.

Desde hace unos años, el joven creador, diseñador gráfico,
plasma en libros aquellas historias que por sus características
temáticas y estéticas se encuentran justo en la encrucijada entre los
terrenos de la literatura y las artes plásticas.

Actualmente, Lugo Gómez desarrolla en su natal Baja California,
la novela ilustrada Claustrofobia, con el apoyo del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes a través del Programa de Estímulo a la
Creación y al Desarrollo Artístico.

“Es un libro singular, con mucho movimiento y humor negro. La
historia gira en torno a un personaje llamado Floyd que suele
consumir hongos alucinógenos, mismos que lo sumergen en un limbo que
lo hacen cuestionarse sobre el verdadero sentido de la realidad”.

La novela de 77 páginas ha sido realizada bajo la técnica del
Rapidógrafo, una de las herramientas comunes de los diseñadores y
antiguos ilustradores.

A diferencia de una historieta o un libro de cuentos, las
novelas ilustradas que realiza buscan la combinación narrativa entre
la imagen y el texto.

“La trama se desarrolla según el lenguaje que contribuya a
enriquecer la acción. Tampoco busco lo agradable o estético. En este
proyecto el personaje de Floyd tiene alucinaciones escatológicas que
van desde sumergirse a la búsqueda de sus ojos perdidos en una
tubería o nadar dentro de un inodoro”.

La novela gráfica, describe Lugo, es también una experiencia
sensorial que permite concebir y sentir situaciones con un espectro
más amplio pues se ubica justo en la frontera entre lo visual y lo
inteligible.

“Hay trabajos que no se encuentran dentro de una fácil
clasificación y de ahí la importancia de brindarles apoyo. En mi
caso, la beca me ha permitido continuar aportando más ideas a esta
expresión que en muchos países ya tiene una sólida tradición”.

Al mismo tiempo está realizando otra novela gráfica: Fiebre del
perro negro, sobre un personaje que entra en la encrucijada de
responder a sus sueños al enamorarse de una muchacha o seguir una
vida de depresión.

“Será una novela fantástica con muchas situaciones oníricas. El
personaje principal será aconsejado todo el tiempo por un can, quien
lo guía a la manera de un Fausto”.

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