Dejó el poeta de ser un héroe romántico y se convirtió en bufón.

* Asegura el vate Miguel Angel Flores que las tendencias vanguardistas fueron las principales causantes.

México, 13 Ago (Notimex).- Con las vanguardias de finales del
siglo XX y principios del XXI, el poeta dejó de ser el héroe del
romanticismo y pasó a convertirse en una especie de bufón, aseguró el
vate mexicano Miguel Angel Flores.

Al presentar su poemario “Pasajero de sombras” en la Casa del
Poeta Ramón López Velarde, el escritor criticó esta situación y
agregó que las nuevas tecnologías fueron las causantes de que la
poesía se haya convertido en “light”.

El lírico se pronunció a favor de una poesía de alcoba, “a una
tendencia por volver a la caverna, ahí donde habitaban las ideas de
Platón, una la poesía que vaya a pequeños círculos, a las
catacumbas”, expresó el también profesor de la Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM) Unidad Iztapalapa.

El texto, el cual forma parte de la colección Calamus del
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), es un
poemario en donde la noche es un personaje recurrente, oscuridad que
envuelve con sus atmósferas los escenarios más diversos: una feria,
un jardín, los muros como milagro de alarifes y las piedras que se
tejen como arista ingrávida de una iglesia.

Por su parte Armando González Flores se refirió al poeta como un
hombre con varias disciplinas, quien ha forjado relaciones con
autores poderosos y disímbolos que van desde Paul Claudel, Wallace
Stevens y Vladimir Holan, hasta Fernando Pessoa.

“Como poeta tiene el entrañable modelo de esos grandes
temperamentos que traduce y su propia obra, de serena intensidad y
tono clásico, no elude los retos de la inspiración y la revelación”,
añadió.

“En este nuevo libro, misceláneo pero compacto en la búsqueda,
es posible encontrar otra vez a ese poeta empeñado en acompasar sus
sentimientos de goce y de nostalgia, sus percepciones de fugacidad y
desconsuelo, al modelo de la gran tradición de Occidente”, expuso.

Destacó que en esta reunión de poemas, Flores maneja un estilo
poético límpido, con imágenes precisas y adjetivos justos, que no da
concesiones a la experimentación o al adorno.

El tema del libro, agregó, podría ser el viaje, ya sea la
remembranza de viajes verdaderos, vestigios de paisajes soñados,
incursiones en los territorios de sueño y pesadillas de otros
artistas, “en el texto hay una continua sensación de movimiento y una
sucesión perturbadora de paisajes”.

Con gran imaginación poética, el autor expresa su sentir en un
lenguaje poético depurado, a veces lujosamente hermético y en otras,
desnudamente simple y transparente.

Fantasmas, murciélagos, nostalgias y pesares se reúnen y
contribuyen a generar un ánimo lóbrego y mortuorio, pero lleno de
belleza, en los seis apartados de este poemario, en los que se
combina el verso libre con las formas de la fábula y la prosa
poética.

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