El futuro de las abejas está determinado por un parásito

SEATTLE, WA. (ConCiencia) – Estudios realizados por investigadores de la Universidad de Washington y el Tropical Research Institute encontraron que una especie de parásito está afectando el comportamiento social de las abejas nocturnas que habitan las costas de Costa Rica y Panamá.

Se trata de una larva de mosca que “roba” comida de las abejas inmaduras en desarrollo en las que habita.

Los investigadores encontraron que las abejas pequeñas que crecen en un nido son dominadas por sus madres y tienden a ser más trabajadoras, mientras que las abejas más grandes tienden a partir e iniciar nuevos nidos donde cumplen el papel de reinas poniendo sus propios huevos.

Las abejas que nacen de celdas y que también poseen al parásito son más pequeñas que las que no lo poseen y que provienen del nido, lo cual quiere decir que las larvas podrían promover un comportamiento de arduo trabajo en algunas abejas, ayudando a determinar cuáles de ellas se convierten en reinas y cuáles en trabajadoras.

“Por lo general pensamos en el parasitismo de manera que afecta el estado físico del animal, su supervivencia o su capacidad reproductiva”, dijo Sean O’Donnell, profesor asociado de psicología de la Universidad de Washington. “Aquí el animal no está viviendo dentro de otro animal, pero aún así le está quitando recursos”.

O’Donnell y sus colegas estudiaron a dos especies tropicales sociales de abejas, Megalopta genalis y Megalopta ecuadoria, y una familia de moscas parásito muy pequeñas llamada Chloropidae.

Estas especies de abejas son importantes polinizadores de las plantas que florecen que noche; las abejas abeja hembra pueden vivir en el nido solas o en pequeñas colonias que están conformadas típicamente por entre dos y cuatro abejas.

Según O’Donnell existe una variación natural en el tamaño de estas abejas, debido en parte a la cantidad de comida disponible en la celda. Por otro lado, un parásito o varios de ellos en la celda también podrían reducir el número de alimento disponible. Al parecer, mientras más moscas viven en la celda, más pequeñas son las abejas.

Los investigadores encontraron hasta 15 minúsculas larvas de mosca habitando en las celdas. Algunas de las celdas no contenían parásitos. Ellos creen que este estudio hace dar una mirada a las complicadas relaciones ecológicas entre diferentes especies.

“Creemos que estos parásitos no están afectando la longevidad de las abejas y las madres de las abejas se benefician al tener un ayudante, un trabajador que se quede protegiendo el nido y aumentando los índices de supervivencia”, concluyó O’Donnell.

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