La bossa nova cumple 50 años con shows de Joao Gilberto, su máximo ícono

RIO DE JANEIRO (AFP) – La bossa nova celebra sus 50 años con shows del legendario cantante y guitarrista Joao Gilberto, uno de los padres de ese género 100% carioca que ganó dimensión mundial con la canción “Chica de Ipanema”.

En poco más de una hora se agotaron las entradas para las presentaciones de Gilberto este jueves y viernes en el Auditorio Ibirapuera en Sao Paulo. Lo mismo ocurrió para el show del día 24 en el Teatro Municipal de Rio de Janeiro, cuyos billetes se pusieron a la venta este jueves.

A los 77 años, Joao Gilberto es el sobreviviente de la “santa trinidad” de la bossa nova que completan el compositor y pianista Tom Jobim y el poeta y letrista Vinicius de Morais.

En agosto de 1958, su voz susurrante y su singular forma de tocar la guitarra desataron un furor nacional cuando grabó “Chega de saudade” (Basta de nostalgia), de Tom y Vinicius, una canción de amor de toques naif que desde entonces es una suerte de segundo himno nacional brasileño.

La bossa nova es una música intimista, fruto de una mezcla del samba carioca con otros géneros locales y extranjeros románticos, pero nadie sabe exactamente quién le dio ese nombre.

Hace medio siglo, cuando Brasil comenzaba a desarrollarse y construía a Brasilia como nueva capital en medio de la nada, se utilizaba la expresión “bossa” para referirse a todo lo que era novedoso. Libremente, bossa nova podría traducirse como “nueva novedad”.

La corriente surgió entre jóvenes de clase media que guitarra en mano se reunían en apartamentos del barrio Copacabana hechizados por el canto de Joao Gilberto, las armonías de Tom Jobim y el lirismo y la bohemia de Vinicius de Moraes.

“Escuchar a Joao Gilberto fue una revelación. Escuchaba horas y horas sin parar ‘Chega de saudade’ y no podía creer que alguien cantara así”, ha dicho el cantante y compositor Caetano Veloso.

La bossa nova rápidamente mostró al mundo que la música brasileña era mucho más que Carmen Miranda y sus sombreros con frutas.

En 1959 la película “Orfeo Negro” filmada en Rio por el francés Marcel Camus ganó la Palma de Oro de Cannes. La película ambientada en las favelas cariocas incluyó composiciones de Tom y Vinicius, entre ellas “La felicidad” con su antológico verso: “la tristeza no tiene fin, la felicidad sí”.

El empuje final de la internacionalización llegó en 1962 cuando Tom Jobim, Joao Gilberto, Sergio Mendes, Carlos Lyra y Luiz Bonfá, entre otros, se presentaron en el Carnegie Hall de Nueva York ante una platea que incluía a astros de la talla de Miles Davis y Dizzie Gillespie.

Ese show incluyó la entonces flamante “Chica de Ipanema”, una composición de Tom y Vinicius inspirada en una bella adolescente que ambos admiraban a diario desde un bar del barrio Ipanema.

Interpretada por Joao y Astrud Gilberto con el saxofonista Stan Getz, “Chica de Ipanema” alcanzó dimensión planetaria en 1963 y se convirtió en una de los canciones más tocadas del mundo.

“Solo perdemos con los Beatles. Y ellos son cuatro”, decía entonces Tom Jobim, sobre el éxito de su canción.

Hasta el propio Frank Sinatra se rindió a la bossa nova. En 1967 llamó a Tom Jobim y grabaron un disco con versiones en inglés de canciones como “Chica de Ipanema”, “Inútil paisaje”, “Dindí” y “Agua de beber”.

En el Rio de Janeiro de hoy, la bossa nova ya no es el género más popular pero igualmente está presente. “Hoy hay más discos que hace 40 años. No está en la lista de éxitos pero es un género que cultivan todas las generaciones”, ha dicho Ruy Castro, autor de varios libros sobre esa música.

El cantante y compositor Carlos Lyra, uno de los pioneros del género, no es tan contundente. “Si me preguntan dónde se puede escuchar bossa nova en Rio digo que en ningún lado. Es una música más popular en Japón o Europa que en Brasil”, afirmó.

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