.Muestra Museo Guggenheim de Bilbao legado artístico de René Magritte.

* La exposición “Sueños profundos. Cosas del Surrealismo” permanecerá hasta el próximo 7 de septiembre.

México, 14 Ago (Notimex).- Considerado como el principal
exponente del Realismo Mágico y uno de los más reconocidos artistas
del Surrealismo, el pintor belga René Magritte, fallecido el 15 de
agosto de 1967, está presente a través de su obra en la exposición
“Sueños profundos. Cosas del Surrealismo”.

Esta misma, montada en el Museo Guggenheim de Bilbao, España, y
que permanecerá expuesta hasta el próximo 7 de septiembre, incluye
250 piezas que buscan marcar la relación surrealista con las artes
aplicadas y el diseño, cuyo estilo selló las obras de Magritte.

La exposición se desarrolla en cinco apartados y un juego
didáctico conceptual adicional, el cual consiste en llenar paredes y
revestir los teléfonos coronados por una langosta, los labios de una
diva como si fueran los cojines de un sofá y la silueta de la
estrella del cine mudo Mae West.

René Francois Ghislain, mejor conocido como René Magritte,
destacó por invocar la inteligencia de sus espectadores y formó parte
del colectivo de surrealistas que en los años 20 incluía a figuras de
la talla de André Bretón. Nació el 21 de noviembre de 1898 en una
pequeña localidad de Bélgica llamada Lessines.

No obstante, el artista no tuvo gran contacto con su tierra
natal, ya que por decisiones familiares, la mayor parte de su
infancia la vivió trasladándose a diversos lugares.

Desde pequeño sintió inclinación hacia el arte, mundo al que
supo que pertenecería cuando en una de sus frecuentes visitas a un
cementerio, un pintor le hizo ver que la pintura era su profesión.

Magritte se acercaría a la pintura hasta que cursó sus estudios
en la Academia de Bellas Artes de Bruselas, después de haber dado
rienda suelta a sus juveniles aficiones.

Tras el suicidio de su madre se trasladó a Charleroi, donde
estudió el bachillerato y conoció a la que sería su futura esposa,
Georgette Berger, quien fue amiga de su juventud y modelo.

A principios de los años 20, Magritte se ganó la vida diseñando
papeles pintados para la casa Peeters-Lacroix y haciendo dibujos
publicitarios.

Sigue
Muestra Museo. dos. publicitarios.

Sin embargo, los ecos del suicidio materno no lo abandonaron en
vida ni en su arte, lo que derivó en obras como “La historia central”
y “Los amantes”, en los que aparecen personas con la cabeza cubierta
por una tela, que evoca a la imagen del cadáver de su madre que fue
encontrado con el rostro cubierto por una camisa a las orillas del
río.

Sin ninguna influencia familiar en el arte, ya que su padre fue
sastre y su madre modista y sombrerera, Magritte logró hacer
relaciones con los surrealistas de su país natal como Pierre
Bourgeois, Camile Goemans, Marcel Lecomte, Paul Nougé y André Souris.

En 1927 montó su primera exposición individual en Bruselas, en
la galería El Centauro, y una vez instalado con su esposa en
Perreux-sur-Marne, cerca de París, comenzó a frecuentar a otros
artistas surrealistas de fama más internacional como Jean Arp, André
Bretón, Salvador Dalí, Paul Eluard y Joan Miró.

En 1930, instalado de nuevo en Bruselas, realizó colaboraciones
con el colectivo surrealista francés como en “La Violación”, para la
cubierta de “­¨Qué es el surrealismo ?!”, de Bretón, o la portada
para el número 10 de Minotauro, en 1937.

Pero en 1936 alcanzó la fama mundial después de haber expuesto
por primera vez en Nueva York y haber participado en diversas
exposiciones surrealistas internacionales.

La Segunda Guerra Mundial (1939-45) significó para el artista un
lapso muerto en su carrera ascendente. Después de ésta ingresó al
Partido Comunista de Bélgica, donde ya había militado dos veces en la
década anterior y la cual abandonó al poco tiempo.

Su obra pictórica continuó en auge y ello lo hizo retomar el
activismo surrealista, con manifiestos y panfletos, en colaboración
con sus viejos compañeros del grupo surrealista belga

You must be logged in to post a comment Login