Reimprimirá el FCE “La estación violenta”, de Octavio Paz.

México, 14 Ago (Notimex).- Editado por primera vez el 15 de
agosto de 1958 en la colección “Letras Mexicanas”, el texto “La
estación violenta”, de Octavio Paz, Nobel de Literatura, reúne poemas
excepcionales como “Piedra de sol”, “Himno entre ruinas”, “Mutra” y
“El cántaro roto”.

Sobre esta obra que reimprimirá el Fondo de Cultura Económica
(FCE), el poeta Alí Chumacero dijo recientemente:

“En la poesía de Octavio Paz se trasluce que, a pesar de lo
dicho por Quevedo (Francisco de y Villegas): El mundo me ha
hechizado”, la suprema creencia en la belleza hace del artista el
supremo destinatario de la esperanza. En él se sostiene lo que de más
entrañable la define y con él muere eso mismo que por esperanza
traducimos”.

El 15 de agosto se celebran 50 años de la primera edición del
libro “La estación violenta”, y con este motivo el FCE anuncia la
novena reimpresión.

Considerado como uno de los momentos culminantes de la poesía
mexicana, “La estación violenta” tuvo un tiro de 2 mil ejemplares; el
cuidado editorial estuvo a cargo del propio autor y de Alí Chumacero.
Este libro de poemas pertenece a una de las mejoras etapas creativas
del autor de “El Laberinto de la soledad”.

Sobre el poema “Piedra de sol”, que se incluye en este libro,
Octavio Paz apuntó:

“Escribí Piedra de sol al final de una época. Recoge una serie
de experiencias y recuerdos. Cuando empecé a escribir el poema, no
sabía adónde iba. Lo he contado ya pero tengo que repetirlo: los
primeros versos fueron dictados, literalmente dictados.

“Escribí esas líneas en un estado casi sonámbulo. Me asombré,
pues aquellos versos me parecieron hermosos. Además, fluían sin
esfuerzo y en endecasílabos. No busqué esa forma: las frases manaban
espontáneamente en versos de once sílabas, sin rima.”

Momento imprescindible de la poesía mexicana, en todos sus
poemas, “La estación violenta” sigue hablándole al lector, medio
siglo después, con notable intensidad.

En estos poemas Octavio Paz expresa sus experiencias frente a la
historia, la ciudad, el paisaje y la comunidad con sus semejantes.

No sólo conjuga el gusto por la belleza y los conflictos de
nuestra época, que podría ser denominada la “estación violenta”, sino
que da su testimonio acerca de la dignidad humana.

Sigue
Reimprimirá el FCE “La/dos/humana.
.
La vida del poeta y la vida histórica, en lucha y hermandad, son
abordadas mediante una actitud que aúna la pasión y la razón, la
acción y la reflexión, en imágenes que, además de cumplir con el
oficio del canto, se deslizan hasta tocar cuestiones decisivas para
la responsabilidad del intelectual.

Tema predominante en este libro del escritor mexicano es el
tiempo -tanto el personal como el histórico- considerado como la
sustancia misma de los actos humanos.

En un transcurrir al que el poeta interroga, se enmarcan el
placer y los trabajos, la desdicha solitaria y la comunicación, la
poesía de soledad y la poesía de comunión.

A tal propósito, la palabra se torna en acto, en participación
“Himno entre ruinas”, “Fuentes”, “Mutra”, o es la protesta ante el
oprobio en la sociedad “El cántaro roto”, a la vez que en otros
poemas, como “Piedra de sol”, se convierte en confesión y desahogo,
en relato y denuncia.

Contra lo absoluto, contra aquello que en la apariencia se
conduce de manera providencial, Octavio Paz escribe en busca del
rescate de su propio mundo, y sobre las ruinas alza el himno que
repudia la resignación.

Octavio Paz nació el 31 de marzo de 1914 en la ciudad de México.
El pasado 19 de abril se cumplieron 10 años de su fallecimiento
(1998). Es el poeta, prosista y ensayista mexicano del siglo XX de
mayor presencia y reconocimiento en el mundo.

En 1990 obtuvo el Premio Nobel de Literatura; además recibió el
Premio Príncipe de Asturias y el Premio Cervantes. En su juventud
tuvo relación con los diversos movimientos estéticos vanguardistas de
Europa, en forma destacada con el surrealismo.
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